La paz no es simplemente la ausencia de guerra.
La paz es un proceso social complejo y un concepto construido históricamente.
La paz tiene que ver con la superación, con reducir o evitar todo tipo de violencias: físicas, culturales o estructurales.
También con la capacidad de las sociedades para transformar los contextos adversos, siempre que sea posible, en oportunidades de creación colectiva y de diálogo, de cambio e innovación, de adaptación e intercambio.
Lograr la paz, y mantenerla, es tan fundamental para la seguridad alimentaria, como la seguridad alimentaria lo es para una convivencia en paz.
Cultivar la paz no es simplemente una metáfora, implica girar los reflectores hacia uno de los espacios con mayor potencial para consolidar la paz social: el campo, el lugar donde el conflicto, la migración y el cambio climático erosionan los medios de vida de la población y, en consecuencia, su tejido social.
La iniciativa #AgriculturaParaLaPaz es un ejemplo de que a través de la ciencia colaborativa y la suma de esfuerzos y voluntades entre los sectores público, privado, social y académico se pueden desarrollar proyectos y colaboraciones encaminados a este propósito.
Destaca la formulación de la Iniciativa Regional Integradora, AgriLAC Resiliente, la cual busca incrementar la resiliencia, servicios ecosistémicos y competitividad de los sistemas agroalimentarios en la región de Latinoamérica y el Caribe, aprovechando y potenciando diversas iniciativas del CGIAR, el consorcio de centros internacionales de investigación al cual pertenece el CIMMYT.
También sobresale la alianza estratégica con la startup de innovación agroecológica Provivi, cuyas innovaciones científicas amigables con el medioambiente ya se están integrando a las diversas estrategias de manejo agroecológico de plagas que promueven el CIMMYT y sus colaboradores.
Todo esto suma a la construcción de una #AgriculturaParaLaPaz.