Práctica, transforma la energía nerviosa en entusiasmo, asiste a otras charlas, llega temprano, ajústate a tu entorno, conoce y saluda, utiliza una visualización positiva, realiza respiraciones profundas, sonríe, haz ejercicio, trabaja tus pausas, utiliza una postura que te impulse, bebe agua. Naturalmente, querrás ensayar tu presentación varias veces, escribe tu discurso en lugar de correr riesgos improvisando. Cuanto más mezcles tu posición y puesta en escena, más cómodo te sentirás con tu discurso. Puede sonar extraño, pero a menudo me tomo una bebida energética y escucho música hip-hop en mis auriculares antes de presentar. Los estudios han demostrado que un discurso entusiasta puede ganar a uno que sea elocuente. Por supuesto, las personas responden de manera diferente a la sobrecarga de cafeína, por lo que debes de saber cómo reacciona tu cuerpo antes de un alto consumo de estas bebidas energéticas. Si vas a dar una charla que forma parte de una serie más grande, trata de asistir a algunas de las charlas anteriores de otros presentadores. Esto demuestra respeto hacia tus compañeros presentadores, mientras que también te da la oportunidad de sentir a la audiencia. Siempre es mejor que tengas un montón de tiempo para llegar antes a tu charla. Un tiempo extra te asegura que no vas a llegar tarde y te da un montón de tiempo para adaptarte al espacio de la presentación. Asegúrate de estar un rato en la sala donde se va a realizar tu presentación. Si es posible, practícala con el micrófono y la iluminación, asegúrate de entender el lugar y estar al tanto de cualquier distracción potencial que pueda plantear el lugar. Haz un esfuerzo para charlar con la gente antes de tu presentación. Hablar con el público te hace parecer más simpático y accesible. Realiza preguntas a los asistentes al evento y toma nota de sus respuestas. Incluso pueden darte un poco de inspiración para tejer tu charla. Te consideres o no te consideres un maestro del Zen, sabes que un montón de estudios han demostrado la eficacia de la visualización positiva. Cuando nos imaginamos un resultado positivo en un escenario en nuestra mente, es más probable que salga a la manera que nos imaginamos. Cuando estamos nerviosos, nuestros músculos se tensan. En lugar de ello, sigue adelante y realiza unas respiraciones profundas para llevar oxígeno a tu cerebro y relajar tu cuerpo. Sonreír aumenta las endorfinas que sustituyen la ansiedad con la calma y hacen que te sientas bien. Sonreír también exhibe confianza y entusiasmo a la multitud. Realizar ejercicio a primera hora antes de tu presentación estimula las endorfinas, lo que te ayudará a aliviar tu ansiedad. Cuando estás nervioso, es fácil acelerar tu discurso y terminar hablando demasiado rápido, lo que hará que te quedes sin aliento, te pongas más nervioso, y aparezca el pánico. No tengas miedo de ir más despacio y de utilizar pausas en tu discurso. Las pausas se pueden utilizar para enfatizar ciertos puntos y ayudan a que tu charla sea más conversacional. Si sientes que estás perdiendo el control de tu ritmo, simplemente date una pausa agradable y mantén la calma. El lenguaje corporal puede ser otra forma que aumente tus nervios antes de la presentación. Está demostrado que cuando tu cuerpo físicamente muestra confianza, tu mente hace lo mismo. Hagas lo que hagas, no te sientas. Estar sentado es pasivo. Estar de pie o caminar un poco te ayudará. Antes de ir al escenario, utiliza tu mejor postura “Power Ranger” y mantén la cabeza alta. La boca seca es resultado de la ansiedad. Se previene permaneciendo hidratado. Bebe mucha agua antes de tu charla y no te olvides de visitar el baño antes de empezar. Ten una botella de agua a tu alcance durante la presentación en caso de que se seque tu boca mientras realizas la charla. Acepta el miedo en lugar de tratar de luchar contra él. Si estás preguntándote si la gente se dará cuenta de tu nerviosismo, lo único que conseguirás es aumentar tu ansiedad. Recuerda, estos temores no son del todo malos. Transforma esta energía nerviosa en entusiasmo positivo.