Píde a tus alumnos que se detengan un momento, sin hacer ruido.
Guialos: Cierra los ojos, o deja caer la cabeza y mira hacia abajo a algún punto fijo.
Ahora respira profundo, largamente, 3 veces.
Inspirando llenas de aire tu barriga y exhalando la vacías por completo.
Siente los pies en el suelo, siente el ancla de tu respiración.
Ahora levanta los ojos y escanea lentamente la habitación sin hablar.
Ahora están listos para seguir adelante.
Levanta la mano con la que no escribes, alarga los dedos y extiende la mano hacia afuera.
Usa el dedo índice de la mano con la que escribes como si fuera un lápiz.
Recorre con ese dedo el exterior de los dedos de la mano extendida como si la estuvieras dibujando.
Siente al mismo tiempo cómo respiras.
Cómo estás inspirando y espirando.
Inspira subiendo por un dedo y exhala cuando bajas.
Siente como tu dedo se mueve hacia arriba mientras inhalas, sigue mirando mientras tu dedo se mueve hacia abajo por el otro lado, y exhalas.
Imagina que estás sosteniendo un globo grande entre las dos manos, con los codos relajados.
Cuando inhalas, separa suavemente las manos como si globo se hinchara para dejarle suficiente espacio.
Siente esa inhalación larga y fría.
Al exhalar, lentamente limagina que el gobo se desinfla y tus manos se acercan lentamente.
Después de algunos ciclos de respiración, prueba a cerrar los ojos y observa atentamente la sensaciones de tus manos.
Siente también las sensaciones en los hombros.
Comprueba si están tensos y si los puedes soltar un poco.
Sigue abriendo las manos con cada inhalación, acercándolas con cada exhalación.
Observa si cada vez es diferente.
Los ejercicios de mindfulness para niños pueden durar lo que consideres.
Con un minuto o dos es suficiente.
Pero tal vez puedes ajustar la duración a lo que tú veas que ellos necesitan en cada momento.