Mis brazos te sostienen permitiéndote la lucha de tu cuerpo, de tus sentimientos, de tus pensamientos, mostrándote que nunca jamás te dejaré caer al vacío y que cuando lo necesites, serán como olas de mar meciéndote en calma.
Entonces nos puede servir un ejercicio de atención muy popular conocido como S.T.O.P.
S: Haz un stop.
Para.
Detente.
Estés haciendo lo que estés haciendo, toma una pausa momentánea.
T: Tómate un respiro.
Siente la sensación de tu propia respiración, que te devuelve al momento presente.
O: Observa.
Reconoce lo que está sucediendo, para bien o para mal, dentro o fuera de ti.
Solo tenlo en cuenta.
P: Procede.
Tras el contacto directo con el momento presente, continúa con lo que estabas haciendo.
En primer lugar, busca un espacio en casa donde puedas caminar cómodamente con tu bebé en brazos.
Si no te sientes particularmente feliz, está bien.
El objetivo de este ejercicio no es sentirse mejor por arte de magia.
Es experimentar la sensación de moverse y enfocar la atención en la sensación de abrazar a un bebé y caminar, y concentrarse en el sentimiento de gratitud.
Sosten al bebé de manera segura y luego baja la vista y comienza a caminar lenta y deliberadamente.
Observa la sensación en cada pie mientras avanzas.
¿Sientes el talón de tu pie, la planta y los dedos de los pies?
Los padres, naturalmente, sienten una variedad de emociones cuando tienen un hijo, desde el amor profundo hasta ansiedad.
Si prestar atención al cuerpo te genera incomodidad, puedes intentar escuchar los sonidos mientras caminas.
Simplemente escuchar la orquesta de sonidos a tu alrededor mientras caminas despacio, desde el crujido de tu ropa mientras te mueves, hasta el canto de los pájaros, la actividad cotidiana de casa…
Este ejercicio de llevar la tención a los sonidos puede ser un descanso del cuidado constante que requiere un bebé.
Luego, cada vez que das un paso, piensa en lo mucho que aprecias a tu bebé, siente su calidez mientras lo sostienes.
Repite silenciosamente frases que capturen tu gratitud por la experiencia, como «gratitud por poder abrazarte» o «gratitud porque estás sonriendo en este momento».
A continuación, intenta enviarte a ti misma/o y a tu bebé buenos deseos con cada paso.
Cuidar a un bebé puede ser muy agotador, ya que toda tu energía, día y noche, la dedicas a otro ser humano.
Es un momento especialmente importante para ser amable contigo.
Cada vez que das un paso, envíate un deseo para ti y para tu bebé.
Que seamos felices
Que seamos sanos y fuertes
Que podamos dormir bien pronto.
Que este tiempo agotador juntos fortalezca nuestro vínculo.
Que podamos tener compasión el uno por el otro.
A medida que das la vuelta y vuelves sobre tus pasos, piensa en las formas en que tu vida es mejor gracias a tu bebé y continúa el ejercicio.