Existen muchas actividades para trabajar la atención desde edades tempranas: juegos tradicionales como el veo-veo, sudokus, puzzles, sopas de letras, juego de parejas o memory, juegos de construcción, juegos de mesa, manualidades, etc.
A través de estos juegos, además de la atención, se trabajan muchas otras habilidades de una manera que motiva a los niños.
La buena noticia es que tanto la atención como la concentración pueden ejercitarse: el manejo consciente de la atención es una capacidad imprescindible que debemos desarrollar.
Una forma de ejercitar esta habilidad de redirigir la atención es utilizar la técnica Pomodoro.
Otros ejercicios que nos ayudan a trabajar la atención y son muy útiles porque nos dan un feedback inmediato de cómo lo hemos hecho: La música.
Las matemáticas también exigen concentración y exactitud en la respuesta.
La lectura lenta, al hacer el esfuerzo de comprender lo que se lee.
El deporte: un cuerpo en movimiento es un cerebro en movimiento
El descanso: cuando hablamos de atención es importante no olvidar nunca el descanso.
Una de las primeras cosas que se resiente con la fatiga es nuestra capacidad de atención.
Por último uno de las pautas más importantes, como plantea el Maestro y Doctorado en Filosofía Gregorio Luri: ¿les estamos proporcionando a nuestros hijos modelos de concentración, de habituación al trabajo concentrado, al interés por aprender?
Evitar la sobreestimulación, y realizar las tareas de una en una aumentará nuestro poder de concentración y eficacia en lo que estemos haciendo.
Asimismo, se basa en la capacidad de enfocarnos en unos estímulos y evitar o ser capaz de ignorar otros.
Por lo tanto es necesario eliminar los estímulos distractores.
Por ejemplo, el orden: no se trabaja igual en una mesa ordenada que en otra que no lo está.
Y a su vez, el hábito de ser ordenados nos exige un trabajo de atención y responsabilidad.