Hablarse con amabilidad significa mantener un diálogo con uno mismo de forma bondadosa, alentadora y comprensiva. Cuando detectes que tu mente te envía comentarios críticos agradéceselo y devuélvele una síntesis comprensiva; gracias mente, estás alerta para intentar que el trabajo salga mejor, ya me encargo yo, gracias mente, has activado el miedo para protegerme y que no me sienta herida, a ver cómo puedo gestionarlo. Estos diálogos internos desde la crítica nos los solemos saber de memoria, por lo que también puedes jugar a detectar cuándo se activa “la película de….”, desde esta identificación, tomar distancia con nuestra mente: estoy teniendo el pensamiento de no ser suficiente, mi mente me está diciendo que todo saldrá mal. Kristin Neff recomienda tener una frase sencilla que rompa el ciclo de autocastigo, ella recomienda, por ejemplo, la siguiente: este es un momento de sufrimiento, seré bueno conmigo. Juega a buscar tu propia frase para poder ponerla en práctica cuando estos momentos aparezcan. Otra muy habitual y quizás más sencilla para comenzar es ¿qué le diría a un ser querido que estuviera pasando por algo así? Actos Bondadosos Lo anteriormente descrito es necesario para comenzar a ser compasivo contigo mismo pero no suficiente. También es necesario echar un ojo a aquello que hacemos por nosotros: actos bondadosos, cariñosos y de apoyo. Pueden incluir desde leer un libro, meditar, pasar tiempo con seres queridos, hacer ejercicio o practicar un hobbie, darse una ducha… Abarca desde actividades del día a día a otras más complejas. Te animamos a pensar ¿qué actos de bondad puedo tener conmigo en las próximas horas? ¿Y en los próximos días? Puedes registrar estos actos a lo largo de varios días e identificar cómo te sientes después de llevarlos a cabo.