Las críticas me afectarán tanto como yo deje que me afecten.
Es difícil no hacer caso de las críticas, es difícil ignorarlas sin son dañinas y poco constructivas.
Ahora bien, no olvides nunca que tú eres básicamente lo que piensas a lo largo del día, así que no pierdas el tiempo en remordimientos, dudas y malas críticas.
Te ha costado mucho llegar hasta donde estás.
Cuentas con tu propio pasado de superación, con batallas que solo tú sabes que has librado y que te definen en la gran persona que eres ahora.
¿Qué necesidad hay de dar valor a estas alturas de la vida a esas críticas envenenadas?
No vale la pena hacerles caso: es retroceder, involucionar.
Tú eres tus pensamientos, y ellos los artífices de tu realidad y el oxígeno que alienta tu autoestima.
No dejes que den importancia a palabras vacías de utilidad insana, a críticas llegadas de mentes carentes de empatía y que ni siquiera tienen el privilegio de conocerte con autenticidad.
Quien te quiere no te daña, y aún menos lanza sobre ti críticas carentes de utilidad que solo buscan hacer daño.
Sería de mucha utilidad que llevaras a cabo la siguiente estrategia cada vez que recibes un comentario afilado:
Visualiza un arcón dorado.
Cuando recibas una crítica, lo primero que debes hacer es custodiar ahí tu autoestima: bien protegida y bajo llave.
Analiza ahora con frialdad y temple el comentario recibido.
Sé franco/a contigo mismo/a: ¿Esa crítica es constructiva?
¿Hay algo de verdad en ella?
Si es así, analízala, intégrala, aprende de ella y crece para alimentar con ella a tu autoestima también.
¿Es esa crítica poco útil y poco realista?
¿No se ajusta en nada a lo que eres, lo que tienes y lo que te define?
Entonces desactívala.
No le des importancia ninguna.
Porque de hacerlo, de permitir que la rabia te enerve quedarás anclado/a a ese emoción negativa, y aún más, esa persona que te la ha dedicado.
Recuerda una vez más esa frase de Buda, “quien te enfada te domina”.
No vale la pena, siempre será mejor visualizar esa crítica como una hoja seca llevada por el viento.
No es nada, solo ruido, solo un aire frío que no merece tu atención ni tu calidez.
Pasará y desaparecerá.
Tu mejor amigo eres tú mismo, así que no dejes que las críticas poco útiles habiten en tu cabeza, porque entonces te convertirás en tu propio enemigo.
No vale la pena.