No dejes que los acontecimientos u otras personas influyan en tus emociones o tu estado mental. Tú tienes el control – nadie puede hacerte estar triste, enfadado o nervioso, eso son respuestas a cada situación. Una vez que seas capaz de reconocerlas y tomes posesión de tus propias emociones – y seamos sinceros, son tuyas y de nadie más- entonces puedes, con la práctica, seleccionar las apropiadas para cada circunstancia.
Puedes crear un punto de anclaje basado en el sentido del tacto masajeando tu muñeca con el pulgar de la mano opuesta. Sólo se necesitan unas pocas repeticiones para crear un fuerte anclaje. De este modo, podrás desencadenar esa paz como de una tarde a la orilla del mar en tu próxima reunión súper estresante.
Contemplar la situación desde diferentes perspectivas para verla en su contexto es muy útil. Cuando estamos predispuestos en contra, nuestro enfoque es muy limitado y podemos ver las cosas fuera de perspectiva.
El ejercicio de las lentes te ayudará a reposicionar tus circunstancias y a explotar nuevos remansos de paz y nuevas fuentes de soluciones creativas.
Confina el asunto que te preocupa de modo que no afecte a otras áreas de tu vida.
Una vez cercado el asunto en cuestión, piensa qué puedes hacer para concluirlo, cancelarlo o desentenderte de él.
La capacidad para compartimentar y enfocarte positivamente en otros proyectos te ayudará a mantener tu sentido de la calma y autoestima.
Hay muchas maneras de mantener la calma, como organizarse, hacer suficiente ejercicio y descansar, trabajar con mentores, una buena nutrición y muchas más.
Estas son prácticas que pueden ayudarte a mantener el control y es necesario hacerlas antes de la crisis.
En el calor del momento, sin embargo, serían técnicas como las anteriores – separar la respuesta del estímulo, observar la situación desde diferentes perspectivas y compartimentar – las que pueden ayudarte a lidiar con situaciones de alto estrés y mantenerte frío como el hielo.