Los valores se inculcan con ejemplo.
Los hijos adoptarán los valores que vean en sus padres.
La enseñanza de los valores nos corresponde a padres, educadores, maestros y familiares y una manera eficaz de dicha enseñanza es con el ejemplo y con las palabras.
Algunos valores son fundamentales para una buena convivencia, por lo que es importante inculcarlos desde la infancia.
Entre ellos se incluyen:
Obediencia.
La obediencia a los padres es algo que se logra al crear autoridad.
Este valor amerita un gran trabajo pero es fundamental para que los hijos sigan las normas y límites establecidos por la familia y que además tengan seguridad.
Amistad.
La amistad es enseñada a los hijos al mostrarle la forma en que se comparte con otras personas y se mantiene un vínculo afectivo aunque no sean familiares.
Bondad.
Los niños que son bondadosos son más aceptados y generan más fácilmente vínculos de amistad con otros niños y adultos.
Constancia.
Es importante que los hijos aprendan que muchas cosas se logran gracias a la constancia y la perseverancia.
Estas acciones pueden llevar a que algo que no se logró en un primer intento se consiga si se sigue insistiendo.
Compañerismo.
Consiste en aplicar valores positivos a una relación con los compañeros, que viene de la cercanía por actividades o espacios comunes.
Se manifiesta normalmente en la ayuda espontánea y desinteresada.
Respeto.
El respeto es clave para establecer relaciones saludables con los demás.
En la medida que el adolescente respete a sus amigos, compañeros y los adultos de su entorno, será respetado, valorado y aceptado.
Comprensión.
La capacidad de comprender a los demás o incluso ponerse en su lugar es fundamental para llevar relaciones interpersonales armónicas y ponerse en contacto con el entorno con la habilidad de captar mejor sus cualidades.
Honestidad.
La honestidad es un valor importante para generar confianza, es lo que hace que los padres tengan la convicción de que su hijo actuará de una determinada manera ante una situación.
Agradecimiento.
Los adolescentes son agradecidos cuando valoran las acciones que otras personas tienen hacia ellos.
El agradecimiento es una forma de retribuir la ayuda recibida.
Solidaridad.
La solidaridad en las relaciones entre adolescentes se manifiesta como una forma más amplia del compañero, normalmente cuando se actúa de forma desinteresada defendiendo el interés de otros jóvenes.
Por ejemplo: la reacción de la juventud ante los malos tratos y abusos a menores.
Apoyar a quien lo necesite es algo que se valora mucho y que ayuda a establecer fuertes vínculos entre las personas generando confianza y respeto.
El afán de superación: es la necesidad que se siente de ser mejor, superarse y aprender de las dificultades.
Puntualidad.
Ser puntual significa hacer algo a la hora que se había acordado o establecido.
La puntualidad implica un respeto por la otra persona y por su tiempo.
Es un valor de gran importancia a nivel laboral y debe ser tenido en cuenta por los jóvenes.
Hay que enseñar a los hijos a decir que no cuando no están de acuerdo con algo y mantener su posición a pesar de la presión de sus amigos, novios o su grupo.
Se trata de respetar las opiniones y decisiones del otro.
Un joven que tiene clara su posición es capaz de discernir entre lo que es correcto y lo que no lo es, y optar por actuar de acuerdo con los valores inculcados en su educación por su familia.
De esta manera los valores se convierten en una guía que permite orientar la conducta del adolescente y ayudarle a convivir de forma armónica.