La Terapia Sistémica es un tipo de psicoterapia perteneciente a la Psicología Humanista, que concibe y trata los trastornos psicológicos como una manifestación de alteraciones en nuestros patrones relacionales y de comunicación. De este modo, nuestra familia, amistades, compañeros de trabajo o estudios se convierten en distintos sistemas con los que interactuamos y de los que adoptamos ideas, valores y actitudes que interiorizamos. La principal característica de la Terapia Sistémica es que no trata al individuo de forma aislada, ya que considera que nuestra manera de ser depende de lo que aprendemos en los sistemas en los que interactuamos. Trata de entender las experiencias pasadas y cómo estas influyen en la forma de comportarse y las problemáticas que producen. No culpa al individuo, sino que visualiza el rol que se ejerce dentro de un grupo para poder vislumbrar el problema al cual se está enfrentando. Una vez detectado el patrón problemático, no busca comprender el porqué de una actitud sino que intenta solucionarlo afrontando los errores a través de hechos prácticos. Aunque es común asociarla con la Terapia Sistémica Familiar, la Terapia Sistémica es también muy utilizada en otro tipo de sistemas como el entorno laboral, social, escolar e incluso individualmente para tratar los siguientes trastornos: Baja autoestima. Trastornos de ansiedad. Trastornos depresivos. Trastornos afectivos. Trastornos de la conducta alimentaria. Trastornos de adicción. Conflictos de pareja.