Un vecino puede llegar a ser el mejor aliado o amigo que se puede tener, por lo que la convivencia es clave para crear un sentido de comunidad donde reine la armonía y ayuda a los demás. La mala convivencia con los vecinos es uno de los mayores problemas que enfrentan algunos propietarios, y muchas veces, los vecinos que se tienen desde el día uno serán los que estarán para siempre. Por lo tanto, tratar de llevar una relación buena es lo más recomendable. Ya sean los del mismo piso, los de arriba, abajo o cualquier otra parte de la torre, saber con quién se cohabita en un mismo espacio ayuda a brindar un sentimiento de comunidad mayor. Además, desarrollar buena relación con algunos vecinos puede salvar de problemas en el futuro como cuidar una mascota, daños de plomería, falta de algún ingrediente… Un vecino puede llegar a convertirse en el mejor aliado, amigo y hasta muchas veces en familia.
La cordialidad es clave. Algo sencillo como saludar con un buen día o buenas noches puede romper el hielo de una manera indiscutible. Además, un simple saludo puede ser el comienzo de cualquier relación. Tal vez ese vecino tuvo un mal día y unas sinceras palabras pueden animarlo y hacerlo sentir que se vive en un ambiente tranquilo. Respetar la privacidad también es otra manera de mostrar amabilidad y una buena convivencia. Más allá de tener una conversación tranquila, es importante conocer las barreras y no invadir la intimidad de la persona con preguntas que pueden resultarles incómodas. También, se aconseja evitar reunirse para hablar mal de otros propietarios en áreas comunes o, si la relación con algún otro vecino pasó más allá de saludos, no inmiscuirse en la casa es otra forma de mostrar respeto.
Participar en las reuniones del condominio. Existen decisiones que deben ser tomadas en consenso. Cuando el encargado de la administración convoca una reunión, es bueno asistir para que, además de estar enterado de lo que sucede en el condominio, se pueda conocer quiénes son los vecinos. Durante ellas, siempre serán bienvenidas las ideas constructivas, posibles soluciones y formas de mejorar la convivencia común de todos los residentes. No hay que ver a estas reuniones como una pérdida de tiempo, sino más bien como una oportunidad de crear comunidad y una convivencia amena. Respetar las normas de la torre. Seguir reglas sencillas como acatarse a los horarios de uso de las amenidades en común, los de mudanza o de construcción para remodelaciones pueden contribuir, no solo a la manera como se será visto, sino también a la buena convivencia. La limpieza es un requerimiento básico y fácil de cumplir. Mantener áreas como jardines, lobby, piscina, gimnasio o ascensor, es una tarea en conjunto para que el edificio luzca mejor.
Llevar una convivencia amena con los vecinos es posible y esto está prácticamente sustentado en seguir reglas básicas con una mezcla de cordialidad. No hay que ver a los demás propietarios como enemigos, y mucho menos como personas extrañas, ya que, aunque no se comparte el mismo apartamento, si la torre donde se vive. Un vecino puede ser un aliado –hasta un amigo– y es capaz de ayudar en momentos de crisis, por lo que crear excelentes relaciones entre todos ayudar al bienestar general de la comunidad.