En el aula existen diferentes situaciones que pueden generar en los estudiantes momentos de estrés o ansiedad, y lo cierto es que esto es más común de lo que quizá pensamos.
La situación personal, las relaciones entre los compañeros, las necesidades específicas de cada estudiante, su personalidad, el estado de ánimo, la motivación y, por supuesto, la gestión y la organización del tiempo diario de estudio y ocio pueden derivar en problemas para el alumnado.
Algunos de estos problemas se traducen en estrés y ansiedad en el aula que los profesores deberían saber identificar y abordar.
El estrés es una reacción del organismo que surge en situaciones de peligro o que exigen un nivel de actuación muy alto para la persona.
Relacionado con el estrés, pero sin ser sinónimos, se encuentra la ansiedad, la cual produce nerviosismo, pánico, aceleración de la respiración y del ritmo cardíaco, entre otros síntomas.
Desde el ámbito educativo existen formas de gestionar y ayudar a aquellos alumnos que presenten síntomas de estrés y/o ansiedad.
Esta situación no debe verse como un problema imposible de solucionar, sino que se debe mostrar al alumnado que es una reacción que se puede gestionar y mejorar para que esté cómodo en la clase.
En primer lugar, se debe identificar la situación que produce ese estrés y/o ansiedad y trabajar sobre ella.
Se debe identificar la situación que produce ese estrés y/o ansiedad y trabajar sobre ella.
Algunas opciones para disminuir el estrés y la ansiedad del alumnado en el aula pueden ser: Trabajar las relaciones interpersonales y crear un clima seguro y agradable en el aula.
Utilizar técnicas de relajación, La respiración abdominal: sentados o tumbados, en silencio, con el cuerpo relajado y una mano en el abdomen, inspirar durante tres segundos e hinchar la barriga.
Después expirar el mismo tiempo y vaciar la barriga.
La relajación muscular: sentados, relajar el cuerpo y respirar durante unos segundos.
Apretar los músculos de la cara y aguantar unos segundos, después relajar y respirar.
A continuación, volver a apretar, pero esta vez un brazo… Repetir el proceso pasando por ambos brazos, el abdomen y las piernas).
Practicar posturas de yoga y meditación en algún momento del día.
Desarrollar habilidades organizativas y de gestión del tiempo.
Inculcar hábitos saludables que beneficien la salud tanto física como mental de las personas.
Ofrecer técnicas breves e individuales para afrontar momentos de fuerte ansiedad (utilizar el pensamiento positivo, la distracción del pensamiento para eliminar los negativos…).
Estas técnicas pueden ser utilizadas de forma generalizada para todo el aula, evitando así hacer sentir diferente al alumno o alumna que presenta el estrés o la ansiedad.