No subestimes el poder de comunicar tus sentimientos de forma sincera, asertiva y calmada.
Escucha a la otra parte, también tiene su historia, sus motivos y sus heridas emocionales.
Si aun así, no conseguís entenderos, ni bajar la tensión, ten en cuenta lo siguiente…
Hemos aprendido que la familia es de las cosas más importantes que existen.
Sin embargo, cuando algún familiar ejerce algún comportamiento dañino sobre ti, y ya has agotado todos los intentos de solucionarlo, lo más inteligente es no seguir exponiéndote a esta violencia, sino alejarte y dejar un espacio que te permita preservar tu equilibrio emocional.
Recuerda que tú no eres eso, que dos o tres personas dicen sobre ti.
No des por buenos esos comentarios dañinos que te afectan a nivel emocional.
Pon límites cuando sea necesario.
Ser prudente no significa callarse siempre.
Si te atacan, es importante que pongas límites de forma asertiva.
Céntrate en ti, practica la aceptación y el autoconocimiento.
La rabia y la ira son un paso en el proceso, pero no te sirven para vivir con tranquilidad.
Construye relaciones honestas y sinceras con las personas con quien te sientas a gusto, independientemente de que sean o no tu familia oficial.