Mejorando la comunicación.
La comunicación es cosa de dos partes y, por tanto, la actitud es fundamental.
Hay que ser amables y positivos, y no tener miedo a exponer y compartir.
Preguntar y escuchar para conocer.
Compartir la misma información con todos al mismo tiempo.
Solo información, sin formación, no llega a ser conocimiento.
Por eso, hay que facilitar la formación necesaria para comprender e interiorizar esta información compartida.
Transparencia y verdad.
Eliminar las “agendas ocultas”.
Gestionar los aspectos emocionales.
Evitar juzgar a las personas, limitando las opiniones sólo a sus actuaciones.
No improvisar.
Planificar y preparar las reuniones con rigor y formalidad, con agendas y actas, para evitar las sorpresas.
Estas son un mal enemigo.
La comunicación entre todos los miembros familiares es el “software” de la familia empresaria.
Sin él, el mejor “hardware” –normas, pactos escritos, estructuras, etc. –no funcionará adecuadamente.
Mejorando la comunicación, el consejo de familia logrará construir y consensuar una voz única como familia empresaria.
Además de aportar la estabilidad a la empresa, se incrementará la calidad de las relaciones entre familiares, y con ello, el bienestar y la felicidad familiar.
La experiencia práctica enseña que no es tarea fácil, y que se requiere compartir y aplicar valores personales de respeto, humildad y generosidad.
Con todo ello, lograremos que el consejo de familia sea la gran escuela de comunicación en la familia empresaria.