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¿Cómo debe resolver una familia su desacuerdo?

Yaiza Nevárez
Yaiza Nevárez
2025-08-03 05:50:38
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Mejorando la comunicación. La comunicación es cosa de dos partes y, por tanto, la actitud es fundamental. Hay que ser amables y positivos, y no tener miedo a exponer y compartir. Preguntar y escuchar para conocer. Compartir la misma información con todos al mismo tiempo. Solo información, sin formación, no llega a ser conocimiento. Por eso, hay que facilitar la formación necesaria para comprender e interiorizar esta información compartida. Transparencia y verdad. Eliminar las “agendas ocultas”. Gestionar los aspectos emocionales. Evitar juzgar a las personas, limitando las opiniones sólo a sus actuaciones. No improvisar. Planificar y preparar las reuniones con rigor y formalidad, con agendas y actas, para evitar las sorpresas. Estas son un mal enemigo. La comunicación entre todos los miembros familiares es el “software” de la familia empresaria. Sin él, el mejor “hardware” –normas, pactos escritos, estructuras, etc. –no funcionará adecuadamente. Mejorando la comunicación, el consejo de familia logrará construir y consensuar una voz única como familia empresaria. Además de aportar la estabilidad a la empresa, se incrementará la calidad de las relaciones entre familiares, y con ello, el bienestar y la felicidad familiar. La experiencia práctica enseña que no es tarea fácil, y que se requiere compartir y aplicar valores personales de respeto, humildad y generosidad. Con todo ello, lograremos que el consejo de familia sea la gran escuela de comunicación en la familia empresaria.
María Carmen Berríos
María Carmen Berríos
2025-08-03 02:17:28
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Para resolver un conflicto es necesario negociar. Además hay que tener claro que los problemas no tienen una única solución y que la única solución posible no tiene por qué ser la nuestra. Así, se presentan diferentes alternativas para escoger la solución más adecuada entre las partes. Manejando las emociones, se transmite este autocontrol al resto de miembros de la familia. Así, es mucho más fácil la comunicación, aprender a escuchar y a ser flexible y terminar, si es posible, con acuerdos claros. La educación emocional empieza en casa y es una herramienta básica para afrontar con tranquilidad una discusión familiar. Hay que tener pensado antes de que entren en juego las emociones, cómo lo vamos a solucionar. Si no se tiene claro qué hay que hacer ni se ha explicado qué consecuencias va a haber, es complicado que se resuelva bien. Es importante haber negociado previamente con los familiares una serie de pautas que ayudarán a la resolución del conflicto sin acabar a gritos. Si no se tiene claro que las dos partes involucradas tendrán que ganar y perder en igual medida, quedarán flecos, resentimientos o reproches. Hay que tener claro que solo hay una forma de resolver los conflictos: positivamente. Por esta razón, identificar intereses comunes ayuda a poder encontrar una solución que beneficie a las partes involucradas. Hay que ser capaces de ver un conflicto como una herramienta y oportunidad para mejorar las relaciones entre los familiares, ya que es conveniente no dejar de resolver ningún conflicto. Eso sí, de la manera adecuada, de forma positiva. Que no se observen conflictos no es síntoma de una familia ajustada o equilibrada. De hecho, la experta señala que puede indicar un problema de fondo relacionado con una comunicación familiar deficiente, provocando que algunos miembros eviten hablar por ahorrarse las discusiones y retardando la resolución del problema. Porque es inevitable que se produzcan disputas dentro de un ambiente de familia, saber resolverlas puede reforzar los lazos familiares.