El movimiento somático se considera terapéutico, pues proporciona bienestar a través del movimiento y la consciencia corporal, recuperando el balance del mismo y percibiendo al cuerpo desde el interior. Utiliza movimientos suaves y conscientes para aliviar el estrés y la tensión muscular. Implica la atención en el «cuerpo vivo desde dentro», así como en el propio movimiento, para relajar las estructuras corporales y liberar al sistema nervioso. La cuestión está en que no somos conscientes de las mismas hasta que se cronifican, pudiendo convertirse en patología. El estrés forma parte de nuestro día a día con demasiada naturalidad. De hecho, la gran mayoría de las enfermedades están relacionadas con el estrés, y si no lo están las agravan. Aunque bien es cierto que, para mantenernos vivos, es necesario que exista cierto nivel de estrés, estrés positivo o estrés, si es a grandes niveles, y estamos expuestos demasiado tiempo a él, se convierte en negativo o distrés, que es el que provoca enfermedades.
El movimiento somático, es una buena opción para aprender a gestionar estas situaciones, y que no le afecte a nuestra salud. Su práctica puede ayudar a reducir la ansiedad, mejorar la flexibilidad y liberar patrones de movimiento que causan dolor; aliviando por tanto, los síntomas de ciertas enfermedades crónicas como el dolor crónico. También se ha relacionado con una mejora en la concentración, el humor y el rendimiento cognitivo. Proporcionando salud, bienestar y mayor relajación.
Aprender a relajarnos es una forma de reducir el estrés y la ansiedad, mejorar la concentración y el rendimiento, aumentar la energía y el bienestar, y mejorar la salud mental y física. Esto puede mejorar el sueño, la memoria, el humor y el bienestar general.
Toma de consciencia inicial, para darnos cuenta de cómo viene el cuerpo cada día. Automasajes y encuentro corporal a través de la medicina del tacto la caricia. Suaves movimientos, biomecánicamente diseñados, para liberar tensiones y aumentar el espacio interno. Danza expresiva, para la liberación. A través del movimiento libre, logramos expresar lo que hay, sea un sentimiento, juicio o tensiones musculares…simplemente dar espacio y permitirnos ser, con todo, sin censura. Logrando liberación y expansión. Relajación y quietud, poniendo en práctica el arte de la entrega. Meditación y silencio interior, para la expansión e integración final. Redescubrir, en definitiva, la naturaleza interna que habita en el cuerpo, como lugar de aprendizaje, rehabilitación y sanación. Nos reconecta con nosotros mismos, con la vida, la tierra, el cielo y el sol. Nos proporciona equilibrio.