El nuevo ciudadano, que emerge en la era de la sostenibilidad, se le ha propuesto desde aquí mencionarle cómo “ciudadano moral”, e implica que adquiere un compromiso social.
En los artículos anteriores se ha mencionado que el nuevo ciudadano adquiere ese compromiso a partir de sus preocupaciones y anhelos.
Selecciona y elige las vías de atención y asistencia que más y mejor cubren sus expectativas y su desarrollo personal y profesional.
Para aprenderlas y adquirirlas deberá conocer y reconocer a fuentes externas que le proporcionen esas habilidades, tales como referentes, “coach” (entrenador personal), centros de formación, etc.
También podrá recibir los consejos y los ejemplos de fuentes internas, cómo pueden ser desde su familia más cercana hasta sus diferentes círculos de relaciones y contactos.
Pueden haber desarrollado alguna de las habilidades descritas a partir de situaciones, hechos y experiencias acumuladas, que conforman ejemplos concretos válidos y aceptados por el nuevo ciudadano.