Es fácil entender que estos síntomas interfieren significativamente en la capacidad de comunicación y en la calidad de vida de las personas ancianas.
La clave de la presbifonía está en la prevención.
Si aprendemos a utilizar correctamente la voz durante nuestra vida y la cuidamos, podemos prevenir o disminuir sus síntomas, lo que hará que nuestra calidad de vida sea mejor.
Debemos tener en cuenta que las cuerdas vocales forman parte de la musculatura de nuestro cuerpo, por tanto, si no se usan o ejercitan correctamente, los mecanismos fonatorios y respiratorios tienden a atrofiarse.
Controlar la verticalidad de nuestro cuerpo, manteniendo una posición erguida, de manera que el diafragma y los pulmones tengan una posición correcta.
Además, es fundamental para evitar excesos de tensión muscular.
Hablar a un ritmo, tono e intensidad adecuados.
Evitando gritar (especialmente en ambientes con excesivo ruido).
Limitar el tiempo del habla, especialmente en procesos catarrales o inflamaciones de las cuerdas vocales.
Mantener una buena hidratación de la muscosa laríngea, tomando abundantes líquidos.
Evitar ambientes con ventilación insuficiente o cambios bruscos de temperatura: corrientes de aire frío, excesiva calefacción, aire acondicionado muy frío, etc.
Evitar inhalar olores fuertes, productos de limpieza (lejía, salfuman), pinturas, etc.
Irritan la mucosa del aparato respiratorio y puede durar varios días.
No abusar de sustancias tóxicas, como el alcohol o el tabaco, pues irritan y resecan la mucosa de la laringe.
No tomar caramelos de menta, resecan la mucosa laríngea.
Se debe sustituir por caramelos cítricos, de regaliz o de miel natural.
Mantener un ritmo de vida lo más saludable posible, reduciendo el descontrol emotivo y el desequilibrio personal.
Practicar ejercicio con moderación.
Os animamos a que sigáis el programa de mantenimiento Vital Training.