Es esencial promover el autoconocimiento de los niños, niñas y adolescentes, del cuerpo y sus distintas partes, incluyendo las privadas, que sepan nombrarlas de manera adecuada. Les ayudará saber distinguir los tipos de caricias, las emociones y sentimientos que provocan: vergüenza, alegría, angustia, temor, agrado, desagrado y placer. En la medida que reconozcan aquellas cuestiones que son placenteras, podrán evitar las que les generan displacer. También deben reconocer la diferencia entre los secretos “buenos” y los “malos”. Brindarles seguridad en sí mismos, en sí mismas y animarles a decir ¡NO! cuando algo les desagrade, les genere malestar y no lo deseen, son medidas para evitar situaciones que les puedan exponer a la violencia. La comunicación es otro elemento central para abordar tanto los temas relativos a la sexualidad, como otros relacionados con la cotidianidad del niño y la niña. Crear un clima de confianza para aclarar sus preocupaciones sin temor a represalias y hacerles saber que pueden recurrir a personas de confianza en caso de que lo necesiten, les preparará para buscar ayuda. Prestas atención a las señales que identificas en el niño, niña o adolescentes a tu cuidado, que puedan indicar malestar o que algo no está bien. Asumes pautas de crianza no sexistas, para evitar comportamientos, roles y estereotipos tradicionales, que sostienen las inequidades y violencias basadas en género. Respetas a las niñas, niños y adolescentes como sujetos de derechos y procuras que puedan conocer y hacer valer sus derechos. Reconoces los mitos que existen en torno a la violencia sexual y tratas de deconstruirlos. Propicias un clima de confianza y buena comunicación habitualmente con la niña, el niño o adolescente a tu cargo. Le escuchas activamente, mostrando interés por lo que relata y sin interrumpirle. Le aclaras sus dudas o temores y le haces saber que siempre puede contar contigo. Consideras importante hablar con niñas, niños y adolescentes sobre las partes del cuerpo y de la sexualidad. Le ofreces herramientas para una comunicación asertiva, de modo que puedan decir no a una proposición que les genera desagrado, malestar y miedo. Evitas revictimizar o hacer sentir culpable al niño, niña o adolescente de lo sucedido. Ayudas a reforzar la autoestima de la víctima frente a sentimientos de minusvalía, la estigmatización o pérdida. En dependencia de la situación sugieres la ruta a seguir o realizas la denuncia del caso de abuso sexual. También puedes recomendar acudir a servicios profesionales.