La tolerancia a la incertidumbre es la dificultad para sobrellevar situaciones en las que no se pueden controlar todos los factores. La baja tolerancia a lo desconocido se asienta en una serie de pensamientos que, de forma inconsciente, mantienen y alimentan el miedo a lo que está por venir.
Para gestionar la incertidumbre, hay algunas claves como redirigir las emociones, aceptar que hay cosas que no se pueden controlar, ser flexible, no realizarlo en solitario y empezar por cosas pequeñas.
Redirige las emociones, la energía que consume el miedo puede ser muy intensa, redirígela en enfocarte en tus metas.
Acepta que hay cosas que no se pueden controlar, no solo hay factores que conoces y no controlas, sino que hay factores que están influyendo o pueden influir y ni siquiera conoces.
Sé flexible para gestionar la incertidumbre, al igual que no es posible controlar todas las variables extrañas de una situación, tampoco es bueno hacer planes que no admitan cambios.
No es un camino en solitario, en la tolerancia a la incertidumbre también hay diferencias individuales, así que cada persona tiene sus trucos para llevarla bien, aprende de los demás, trabaja en equipo.
Para gestionar la incertidumbre, empieza por cosas pequeñas, asume pequeños riesgos, verás como tu tolerancia aumenta poco a poco.