El miedo a fracasar es una sensación que pudimos haber tenido en algún momento de nuestras vidas y en diversas situaciones.
A nadie le agrada ver cómo sus esfuerzos invertidos en un objetivo no prosperan y, en ocasiones, hay personas que convierten esta preocupación normal en algo patológico.
Esto sucede cuando dicha angustia se vuelve paralizante hasta el punto de afectar a la vida diaria y, según explicó la psicóloga española Valeria Sabater, se llama atiquifobia y hay que conocer bien este terror para superarla.
Estamos ante un temor irracional y anormal al equívoco, a la derrota, al fallo.
La atiquifobia subyace en el universo mental de muchas personas y, si nos identificamos con esta característica, lo primero que veremos limitado es nuestro crecimiento personal.
Lo más llamativo, es que se trata de un fenómeno psicológico que empieza de manera temprana.
Una publicación divulgada en Advances in Applied Sociology explica su impacto entre los adolescentes.
A través de cuestionarios evaluativos/descriptivos, casi todos admitieron que el miedo al fracaso les afectó causándoles estrés, dudas sobre sí mismos y ansiedad.
Esta fobia específica internaliza el fracaso como algo inherente a nuestra identidad.
Hay, por lo tanto, una forma de indefensión aprendida asociada, a menudo, a otros factores debilitantes, como el perfeccionismo extremo.
Es una tipología de ansiedad que bloquea todo intento por trabajar en lo que deseas y que te alimenta de narrativas distorsionadas.
Las dos características básicas de las fobias específicas son el miedo y la evitación.
Por ello, uno de los síntomas más característicos del miedo a fracasar es la tendencia a la inacción.
Nosotros deseamos alcanzar nuestras metas y conquistar sueños, pero la angustia ante el fracaso nos atrapa en la procrastinación.