Una alimentación saludable, baja en grasa, azúcares y procesados y rica en aceites naturales, productos integrales y pescado ayuda al funcionamiento integral del cerebro. El consumo de agua es fundamental para mantenerse hidratado por lo que recomiendan de 3 a 5 litros de agua al día. La actividad física es fundamental, el ejercicio aeróbico o cardiovascular, amplía la capacidad de oxigenación en el sistema circulatorio por lo que el flujo de sangre al cerebro es mayor.
Aprender cosas nuevas: tocar un instrumento, hacer un curso, aprender una habilidad o un arte, ayuda a captar el interés y la atención, esto es fundamental porque físicamente el cerebro está generando o enlazando conexiones neuronales.
Haga esquemas y planifique tareas: tener un listado de tareas ayuda al cerebro a organizarse y a orientar la atención una tarea a la vez, la concentración y el aprendizaje será mucho más fácil de lograr si se cuenta con una estructura a seguir.
Organice sus espacios: los espacios amplios, tranquilos y ordenados ayudan al cerebro a organizarse optimizando la habilidad de aprender.
Utilice técnicas de mindfulness: estas son estrategias que ayudan a focalizar toda la atención en el momento presente, aumentando la probabilidad de aprender más rápido y mejor.
Utilice mnemotecnia: estas son herramientas de asociación que ayudan al cerebro a organizar la información para que sea más fácil recordarla y aprender nuevos conceptos, por ejemplo palabras clave, acrósticos, historias, etc.
Haga juegos mentales: los acertijos, crucigramas, sudokus, sopas de letras o cualquier actividad que requiera de un esfuerzo de recordación o búsqueda de información, funcionan muy bien como ejercicio mental.