Duerme lo necesario. Recuerda que un cuerpo cansado no responde de manera efectiva a las obligaciones. Haz listas de tareas, inicia tu día haciendo una lista de las tareas que debes realizar, priorízalas y define tus objetivos. De esta manera, tendrás claridad sobre las actividades en las que debes centrarte. Usa papel y lápiz, al hacerlo, tu cerebro se esforzará para concentrarse y recordar fácilmente datos a largo plazo. Cuida tu salud mental, procura tener un estado que no sea excesivamente relajado, ni muy activo. Cuando el cuerpo y la mente se encuentran bajo tensión, la capacidad de enfocarse en algo se reduce y en caso contrario, se pierde toda la capacidad de concentración. Activa y entrena tu mente, el ajedrez puede ser un gran aliado a la hora de desarrollar habilidades de razonamiento lógico y estratégico dado que exige una alta capacidad de análisis y toma de decisiones. Inicia tus actividades académicas escuchando música, la música estimula la actividad cerebral y cognitiva. Elimina distracciones, una vez inicies tus tareas: silencia tu celular, aléjate de las redes sociales y evita ingresar a plataformas de entretenimiento o al correo, si no es necesario. Establece un espacio adecuado para realizar tus tareas, ubica en este, los elementos que necesites. Por supuesto, el orden es fundamental para mantener tu concentración. Aliméntate saludablemente y toma agua, ten en cuenta que comer poco puede afectar tu atención o hacerlo en exceso puede causar indigestión o sueño. Comparte tus horarios, mientras desarrollas tus tareas en casa, comparte tus horarios con las personas con las que vives, así evitarás que te interrumpan continuamente.