Las técnicas de concentración son aquellas que nos ayudan a enforcarnos en una tarea eliminando distracciones.
Algunas técnicas de estudio para mejorar la concentración son:
- Cuídate a ti mismo.
El primer paso para concentrarse es estar en buenas condiciones físicas y mentales.
Duerme lo suficiente, alimentare de manera saludable y haz ejercicio para que tu cuerpo y tu mente te ayuden a obtener mayor rendimiento en el estudio.
- Ejercicios de respiración o de meditación.
Antes de empezar a estudiar, toma unos minutos para respirar profundamente o meditar.
Es como darle a tu cerebro un calentamiento antes de entrar en acción.
- Empieza el estudio descansado.
Es importante empezar a estudiar cuando estemos descansados, no inmediatamente después de realizar una tarea que haya dedicado gran esfuerzo o concentración.
Estudiar con hambre o justo después de comer también perjudica a la concentración.
- Apaga las notificaciones.
Es como poner en modo 'No Molestar' a tu cerebro.
Las redes sociales, mensajes y notificaciones constantes son como ese amigo que no deja de hablar cuando intentas concentrarte.
Así que, silencia tu teléfono o déjalo en otra habitación mientras estudias.
Si estudias en casa y hay más gente pide a los familiares que te den espacio para estudiar.
- Fija un horario regular.
Trata de estudiar en el mismo lugar y a la misma hora todos los días.
Esto crea una rutina y tu cerebro se acostumbra a concentrarse.
- Crea un buen ambiente de estudio.
Crea un espacio de estudio libre de distracciones.
El entorno adecuado puede hacer una gran diferencia.
- Haz descansos regulares.
Realiza descansos cortos y regulares durante tu tiempo de estudio para recargar energías y mantener la concentración durante períodos más largos.
- Divide y vencerás.
Divide las tareas de estudio en otras más pequeñas.
Esto hace que sea más fácil mantener el enfoque durante períodos cortos.
Precisamente, a partir de esos dos consejos “haz descansos regulares” y “divide y vencerás” surge la técnica Pomodoro.
La técnica Pomodoro es como poner un temporizador a tu cerebro.
Estudias durante 25 minutos seguidos, que es como un episodio corto de tu serie favorita, y luego tomas un descanso de 5 minutos.
Después de hacer esto cuatro veces, te das un descanso más largo, como de 15-30 minutos.
Es perfecto para no quemarte y mantener tu cerebro fresco.