Entrenar la concentración es como ejercitar un músculo: requiere constancia y práctica.
Establece pequeñas metas que puedas ir cumpliendo poco a poco, como períodos de 10-15 minutos de concentración absoluta.
A medida que logres alcanzar esos tiempos, ve ampliándolos.
La paciencia y la constancia son tus mejores aliados en este camino.
Estas actividades te ayudarán a fortalecer tu atención:
Conectar con los sentidos: Estar consciente de los sentidos te ayuda a mantenerte en el momento presente.
Meditación: Meditar reduce el estrés, mejora la memoria y aumenta la capacidad de concentración.
Organización: Mantener un orden en tus tareas y tu entorno mental te ayudará a tener claridad y foco.
Caminar y hacer cálculos mentales: Estos pequeños ejercicios estimulan el cerebro y te ayudan a mantenerte enfocado.
Visualización: Imagina tus objetivos con claridad, esto ayudará a que te enfoques en lo que quieres lograr.
Objetivos SMART: Define tus metas de manera específica, medible, alcanzable, relevante y en tiempo definido.
Juegos mentales: Sopas de letras, crucigramas, sudokus o autodefinidos son excelentes para ejercitar la mente.