El perfeccionismo, como conducta que es, se puede modificar.
Para lograrlo es necesario intervenir en los distintos niveles de comportamiento, esto es, en los pensamientos, sentimientos y acciones.
Ajusta tus expectativas
Tener metas o expectativas elevadas puede ser gran aliciente para muchas personas y servir para alimentar su motivación, sin embargo, cuando se viven como una necesidad, provoca un intenso malestar.
Diferenciar entre la necesidad u obligación y el deseo, es un primer paso para reducir el malestar.
Cuando te enfrentes a un reto sustituye las expresiones “tengo que” y “debería” por “me gustaría”.
Esto te permitirá vivir de una manera mucho más sana y positiva cualquier dificultad y contratiempo.
Cuestiónate la gravedad de cometer errores
Intenta razonar cuál es el perjuicio real de que las things no sean perfectas o tal como las habías planeado.
Aprende a autorreforzarte
Una conducta característica de las personas perfeccionistas es que tienden a autorreforzarse muy poco por sus logros.
autorreforzarse implica autoelogiarse y darse pequeños premios y satisfacciones de manera contingente a la realización de una conducta.
Empieza a autorreforzarte cambiando el foco de atención de la crítica y de los aspectos negativos a aquello que está bien hecho.
No des nada por sentado: reconoce tu esfuerzo, tu dedicación y lo que has conseguido.
Una vez que detectas todo aquello que merece ser reconocido, prueba a elogiarte por ello, o darte algún pequeño premio o capricho.
Cambiar este hábito, y comenzar a reforzarte cotidianamente por tus logros, contribuirá a aumentar la sensación de satisfacción y aumentar notablemente tu autoestima.
Desarrolla tu propio criterio
Como seres sociales que somos, una gran parte de nuestro comportamiento está influido por otras personas.
Detectar el discurso perfeccionista en las personas que te rodean permitirá cuestionarlo.
En este sentido, será especialmente útil que refuerces tu propio criterio, desarrollando tu opinión y tu juicio.
De esta forma, aunque recibas críticas o seas objeto de una exigencia elevada, conseguirás preservar tu seguridad y autoestima.
Reducir los niveles de perfeccionismo y autoexigencia es un gran paso para alcanzar el bienestar psicológico.