No se describe explícitamente un trastorno por el cual compararse con los demás, pero se menciona que la comparación constante puede llevar a una serie de problemas como la baja autoestima, la idealización de los demás y la minimización de los propios logros. La comparación con respecto a otras personas es dañina para nosotros y nuestra autoestima. La comparación nos lleva a rechazar quiénes somos. No nos ayuda a cambiar o mejorar aquello con lo que no estamos conformes, sino que nos limita. Al compararnos estamos idealizando los elementos de la otra persona, es decir, adoptamos una posición inferior con respecto al otro. Por tanto, en esta posición no nos valoramos ni a nosotros ni nuestras capacidades y logros. La comparación nos lleva a una carrera dañina con los otros. La comparación con respecto a otras personas es dañina para nosotros y nuestra autoestima y, siguiendo el consejo de la psicóloga Asensi, la única comparación válida es con respecto a nosotros mismos.