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¿Cuál es el trastorno en el que te comparas con los demás?

Rayan Domenech
Rayan Domenech
2025-07-22 02:05:45
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La comparación es un acto natural que también se identifica como un mecanismo frecuente e inevitable que forma parte del autoconocimiento y la construcción de la persona que nos gustaría ser. Sin embargo, hay que tener cuidado, porque esta práctica de comparación continua puede resultar perjudicial a largo plazo y en esto juega un papel fundamental la autoestima. La autoestima es la evaluación positiva o negativa que una persona puede hacer de sí misma, una autoevaluación que oscila entre dos necesidades: la de conocerse a sí mismo y la de quererse. El problema acaece cuando no existe un equilibrio justo entre ambas. Cuando me comparo con alguien que vive en otro lugar, que tiene otras experiencias, que tiene otra edad, que tiene otra formación, que tiene otra genética... Y acabamos comparándonos cuando en realidad es como si comparáramos manzanas con limones. Solo tendemos a compararnos cuando tendemos a sentirnos inferiores. Subimos nuestras mejores fotos, nuestras mejores fiestas, nuestras mejores ropas... y eso hace que mostremos una realidad que no es. Quien lo ve, es probable que piense que esa persona es feliz, que no tiene problemas... y eso nos lleva cada vez más al sentimiento de inferioridad. La comparación no es ninguna patología ni está relacionada con un trastorno mental, aunque podría ir de la mano de uno de estos padecimientos. La solución es trabajar en nuestra autoestima. Una vez mejorada la autoestima, cambia la percepción del prójimo. Cuando uno mismo cambia, sentimos que el entorno también cambia. Pero en realidad no es que los demás hayan cambiado... sino que la mirada propia ha cambiado. Dejas de prestar tanta atención a los demás y te fijas más en ti. Y cuando miras al prójimo lo haces de otra manera... porque ya no es para compararte ni para seguir confirmando tu inferioridad.
Aaron Iglesias
Aaron Iglesias
2025-07-19 22:28:24
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El trastorno en el que te comparas con los demás se da porque cuando nos comparamos siempre vamos a salir perdiendo nosotros porque normalmente lo que ocurre en las comparaciones es que infravaloramos nuestra capacidades y exacerbamos el valor de la otra persona. La comparación con respecto a otras personas es dañina para nosotros y nuestra autoestima. Al compararnos estamos idealizando los elementos de la otra persona, es decir, adoptamos una posición inferior con respecto al otro. Por tanto, en esta posición no nos valoramos ni a nosotros ni nuestras capacidades y logros. Imaginemos que un compañero nuestro ha terminado su trabajo a tiempo pero nosotros no, comenzamos a realizar comparaciones dañinas para nosotros del tipo: 'mi compañero es mejor que yo', 'yo no soy igual de eficaz y capaz', 'no merezco este puesto tanto como él/ella' etc. Pero quizás la situación actual de nuestro compañero es diferente a la nuestra. Esto te permitirá ser más justo contigo mismo y entender por qué no has logrado determinado objetivo, así como valorarte a ti y a todo lo que has logrado. Cogemos de manera aislada aquello con lo que no estamos conformes de nosotros mismos y nos comparamos con las personas que sí destacan en eso. Si considero que toco mal el piano y me comparo con una persona que es excepcional tocando el piano, saldré perdiendo y considerando que no tengo capacidad para ello.
Fátima Casillas
Fátima Casillas
2025-07-06 21:02:28
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La comparación tiene un componente de idealización o deseo por aquello con lo que nos comparamos, y por ello, siempre vamos a salir perdiendo. La comparación también tiene una parte de irrealidad ya que no nos cambiaríamos enteros por otra persona, sino solamente algunos aspectos. A menudo nos pasamos el día pensando y nos sumergimos en una espiral de pensamientos comparativos, pues hemos de empezar a ir identificándolos, y cuando lo hagamos recordarnos que la comparación es una fuente de frustración crónica. Esta frustración puede acabar dando lugar a trastornos de ansiedad, del sueño o del estado de ánimo y, en resumen, a una infelicidad constante. La única comparación aceptable es con uno mismo, pues uno mismo es la única persona que ha pasado por las mismas circunstancias vitales, y por eso solamente debemos compararnos con nuestro yo del pasado. La comparación carece de sentido porque nadie a vivido y sentido exactamente lo mismo que uno mismo.