Practica la autocompasión contigo misma cuando te sientas mal con tu cuerpo.
Cuando te veas a ti misma en un espejo, cuando se te presenten situaciones retadoras, probablemente tu mente se inunde de pensamientos críticos.
Intenta acompañarte en esos momentos con calidez y amabilidad.
La voz autocrítica suele querer que hagamos algo para «mejorar o arreglar» eso que nos hace daño.
El problema es que nuestros cuerpos no solo no son algo a mejorar sino que motivarnos desde esa autocrítica lo podemos vivir como un maltrato continuo.
En vez de eso, te animo a que esos momento difíciles intentes tratarte y hablarte como lo harías con una amiga que estuviera pasando por un momento difícil.
Practica mindfulness para ayudarte a soltar los pensamientos criticos y de cultura de la dieta.
Cuando aparezcan voces en tu cabeza que te indiquen que tu cuerpo no es «correcto» o que «hay algo malo en ti por tu cuerpo», date cuenta que son simplemente “voces” fruto de la cultura de la dieta y el contexto gordófobo.
Una práctica de mindfulness que ayuda es observar esos pensamientos, etiquetarlos, dejarlos ir, como nubes que pasan en el cielo, y probar de sustituirlas por alguna frase amable que te ayude a calmarte, como “soy mucho más que una forma corporal”, o «mi cuerpo no me define» a la vez que haces un gesto a amabilidad hacia ti.
Explora qué cosas te gusta hacer y nutren tu esencia.
Cuando llevamos años involucradas en la cultura de la dieta tratando de sentirnos bien con nosotras mismas a base de modificar nuestro cuerpo, a menudo nos desconectamos tanto de nosotras, que ya no sabemos lo que realmente nos hace sentir bien.
Explora con curiosidad dónde está la verdadera autoestima y nutrición para ti.
Explora espacios, personas y actividades donde sientas que puedes ser tu, que te sientes acogida, que te sientes que creces y te expandes.
Y empieza a poner en práctica ya, hoy, algo que signifique que amas y respetas tu cuerpo.
Haz algo bueno por ti misma, algo que le envíe el mensaje a tu cuerpo de que lo aprecias, lo respetas y lo cuidas.
No esperes a mañana, la aceptación corporal, el autocuidado solo ocurren en el momento presente.
Tómate tiempo para una siesta, para leer en una terraza, potencia las relaciones sociales, encuentra un lugar tranquilo para relajarte, pinta, pasea, explora la sexualidad y la sensualidad contigo misma…
Deseo que llegue algún día en que te mires al espejo y digas, «me encanta lo que veo».
Pero mientras tanto, tu cuerpo y tu vida están esperando.