Para saber cómo controlar el estrés lo primero que debemos conocer son las causas que nos provocan esa sensación.
Puedes intentar cambiarla o modificar tu respuesta a ella.
Evita el estrés innecesario: Esto no quiere decir que evites cualquier situación que te provoque estrés, porque muchas de ellas son inevitables.
Sin embargo, si te paras a pensar te sorprenderá saber cuántas cosas estresantes e innecesarias hay en tu vida.
Aprender a decir no, evitar a las personas que te causan estrés, tomar control de entorno o llevar al día tu lista de tareas.
Esto te ayudará a aliviar la presión y recuperar el control.
Además, el objetivo de controlar el estrés e conseguir una vida equilibrada, en la que todo tenga cabida: trabajo, amigos, hobbies, familia y por supuesto, diversión.
De esta forma es más fácil conseguir esa resiliencia que nos permite afrontar las situaciones y los problemas con calma y control.
El deporte hace que segreguemos endorfinas, la hormona de la felicidad.
Y un buen descanso nos aporta claridad mental.
Organiza tu vida, y dedica un rato cada día a moverte.
Bailar, pasear, correr... además de quemar calorías, quemarás el estrés.
Controlar el estrés trata de hacerse cargo de la vida, los pensamientos, las emociones y la forma en que afrontamos los problemas.
Cada uno de nuestros pensamientos, sentimientos y comportamientos contribuyen de una forma u otra a nuestros niveles de estrés.
Por ejemplo, puede que estés estresado por los plazos de entrega de proyectos en tu trabajo.
Y quizá el problema no son los plazos, si no que procrastinas lo que te causa estrés.
La realidad es, que hasta que no aceptes tu responsabilidad en la creación y mantenimiento del estrés, no vas a conseguir controlarlo.
Un control efectivo del estrés ayuda a romper esas barreras que el propio estrés nos crea.
Seremos más felices, estaremos más sanos y seremos más productivos.
Por muy estresante que tu vida pueda parecer, hay algunas cosas que te ayudarán a aliviar la presión y recuperar el control.
La sola sensación de tener control sobre tu vida hará que tu nivel de estrés disminuya.
Hay fuentes de estrés que no pueden alterarse.
La muerte de un familiar o una crisis económica, por ejemplo.
En esos casos, lo mejor es aceptar las cosas tal como viene, aunque a veces no es fácil.
No trates de controlar lo incontrolable, en particular el comportamiento de otros.
En lugar de eso, trata de controlar tus reacciones a esos agentes estresantes.
Cambia la situación: Si no puedes evitar una situación de estrés, modifícala.
No tengas miedo a expresar tus sentimientos y preocupaciones, siempre de forma respetuosa.
Adáptate: Si no puedes cambiar lo que te produce estrés, tendrás que adaptarte a ellos.
Al cambiar tus expectativas y actitud, estarás tomando control de la situación.
Para ello, trata de mirar las cosas desde una nueva perspectiva, no centrándote en un solo aspecto.
Relativiza, piensa en si esta situación será relevante dentro de un tiempo, seguramente no es tanto como parece.
Acepta lo que no puedes cambiar.