Una solución, por supuesto, sería buscar nuevas personas que te aporten ese apoyo emocional que te falta. Sin embargo, yo te propondría afrontar esto de otra manera: aprovechar esta etapa de tu vida en la que careces de apoyo para beneficiarte de ella y hacerte mucho más resiliente y fuerte. Es decir, en vez de salir a la desesperada en busca de alguien que te sirva de apoyo a causa de tus sentimientos de miedo, ansiedad o abatimiento, proponte afrontar esta etapa a solas y aumentar tu nivel de resiliencia.
La resiliencia es la capacidad que tiene una persona para afrontar los problemas y las experiencias duras o situaciones difíciles de la vida sin venirse abajo ni acabar trastornado o enfermo sino sintiéndose bien en incluso fortalecido por la experiencia.
El primer paso, como siempre, comienza por proponértelo: dejar de verte como una persona débil y empezar a pensar que eres más fuerte de lo que crees y que, si aún no lo eres lo suficiente, tienes capacidad para hacerte aún más fuerte.
El segundo paso está en el modo de usar tu pensamiento.
El pensamiento es una de las mejores armas de que dispones.
Si lo usas de un modo constructivo serás mucho más fuerte.
Ser emocionalmente fuerte implica también saber aceptar las emociones y manejarlas correctamente.
Significa aceptar lo que sientes en cada momento sin tratar de huir de las emociones negativas mediante alcohol, drogas, sexo o distracciones que usas para no sentir.
Es más fácil aceptar las emociones negativas cuando sabes cómo manejarlas y qué hacer con ellas.
De este modo, lo que creías que era una etapa dura y solitaria de tu vida puede convertirse en una oportunidad de crecer y mejorar.