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¿Qué es el síndrome de carencia afectiva?

Olivia Piña
Olivia Piña
2025-08-25 08:22:52
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La carencia afectiva se define como aquella situación donde el niño experimenta privaciones emocionales de tal manera que afecta de forma negativa a la madurez de la personalidad del niño debido a la falta de apego. La falta de estímulos afectivos en la infancia puede provocar trastornos que pueden manifestarse como problemas emocionales, somáticos o de comportamiento. La falta de afecto por parte de la madre provoca un estado psicológico en el niño caracterizado por el miedo, el abandono, la inseguridad. El niño entonces percibe la carencia afectiva, provoca en él malestar, sensación de soledad y vacío que proviene de la falta de afecto y, por ende, la necesidad emocional insatisfecha y de la búsqueda constante de reconocimiento para satisfacerla. El desarrollo del niño es un proceso continuo a nivel físico, personal y relacional. Desde una edad temprana, los niños necesitan demostrar su amor a través de besos, caricias y palabras cariñosas que favorezcan el correcto desarrollo, crecimiento y maduración del cerebro. Sin estas muestras de afecto por parte de la madre, el niño no se desarrolla bien emocional, física y mentalmente. La aparición de carencia afectiva puede ser debido a diversas circunstancias: el trabajo, el abuso o el abandono por circunstancias familiares que abruman a la madre, la incapacitan en el desarrollo de las funciones parentales. En todas ella se está dejando al niño sin la supervisión emocional y de crianza para satisfacer sus necesidades básicas, sin la supervisión emocional y de cuidados para satisfacer sus necesidades básicas.
Laura Bonilla
Laura Bonilla
2025-08-16 22:41:43
Respuestas : 16
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La carencia afectiva se produce ante la ausencia sustancial de afecto durante una temporalidad lo suficientemente larga como para repercutir en la sensación de bienestar de la persona que la padece. La carencia de afectividad puede causar graves problemas en el desarrollo de la personalidad, especialmente cuando ésta se ha producido en edades más tempranas. El afecto constituye un valor fundamental para la fortaleza emocional del individuo. El dar y recibir afecto forma parte de la estabilidad emocional y física tanto de niños, adolescentes y personas de edad avanzada siendo necesaria en todas las etapas de nuestra vida. Constantemente nos encontramos con conflictos emocionales que se nos presentan en la vida, sin embargo, la carencia afectiva puede originar la aparición de graves trastornos emocionales. La carencia afectiva es un síndrome que puede presentarse de forma cotidiana en cualquier persona dado que constantemente estamos expuestos a factores que pueden afectar a recibir o no ese cariño por parte de los demás.

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Ángeles Aponte
Ángeles Aponte
2025-08-07 03:14:21
Respuestas : 27
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El síndrome de carencia afectiva engloba un conjunto de rasgos relativamente estables en algunas personas y nacen de la falta de afecto durante la infancia. La falta de estímulos afectivos durante la infancia hace que el desarrollo emocional sufra un bloqueo. El síndrome de carencia afectiva se caracteriza principalmente porque existe una convicción profunda de que no se es amado. También hay una insatisfacción esencial con uno mismo y un hondo temor a ser abandonado. Estos rasgos se mantienen a lo largo de la vida, pero se manifiestan de manera diferente en cada edad. Las señales más habituales de la presencia del síndrome de carencia afectiva son las siguientes: Sentimientos de desvalorización. La persona no siente que valga lo suficiente; duda constantemente de sus capacidades y cree que la mayoría de las circunstancias sobrepasarán sus fuerzas o capacidades. Percepción de fracaso. Frecuentemente sienten que han fracasado estruendosamente, aunque no sea así. Hay una autocrítica severa y también autorreproches constantes. Falta de amor propio. No se simpatizan a sí mismos. Les cuesta encontrar virtudes en ellos y cuando lo hacen, no tardan en minimizarlas. Se desprecian. Retraimiento. Les cuesta mostrar lo que piensan o sienten a los demás, ya que tienen un excesivo temor a ser rechazados. De igual modo, cuando efectivamente se les rechaza, resienten profundamente estas situaciones. Inestabilidad. Tienden a ser inestables en sus relaciones interpersonales. Alternan el apego con el abandono.