La compasión es la observación amorosa de nuestra experiencia qué nos lleva a la comprensión.
La Terapia Centrada en la Compasión conlleva diferentes aspectos, como cómo abordamos nuestro sufrimiento habitualmente para empezar a comprenderlo realmente.
La ayuda real requiere el desarrollo de la sabiduría, entender la naturaleza del sufrimiento antes de estar bien preparados para trabajar con él.
Aunque la calidez y la dulzura forman parte de la compasión, esta requiere una cierta dureza, asertividad y también una buena dosis de coraje.
La CFT incluye implícitamente otras herramientas que utilizamos en consulta como la Teoría del apego, la Neurociencia Afectiva, la Terapia de los Sistemas de la Familia Interna y la Teoría Polívagal.
El enfoque se centra en generar y cultivar la capacidad para calmarnos, enraizarnos y experimentar seguridad, conexión y afiliación para crear las competencias y fortalezas imprescindibles para afrontar el material traumático tan temido.
Desarrolla motivos, competencias e identidades centradas en la compasión como sistemas de organización interna.
Utiliza la identidad propia como medio de organizar y desarrollar los motivos y las competencias compasivas.
Trabaja con los miedos, bloqueos y resistencias a la compasión, los sentimientos positivos y, especialmente, las emociones afiliativas.
Descubrimos que es una manera de liberarnos del sufrimiento y de aprender a tolerar lo que no podemos cambiar.
Cuando aprendemos a generar en nosotros una motivación sabía, fuerte y compasiva, y luego a anclar esa motivación en el centro de nuestro sentido del yo, constatamos que trae consigo la sabiduría necesaria para gestionar las crisis de la vida.
El camino hacia nuestro yo, sano y pleno comienza por observar desde ese lugar de calma repleto de la visión compasiva de nuestra existencia y de la de los demás.