La falta de empatía está relacionada con la escasa intención de comprender los sentimientos y emociones, intentando experimentar de forma objetiva y racional lo que siente otro individuo.
Las personas poco empáticas tienen dificultades para conectar con los sentimientos del otro, para captar sus sentimientos, centrándose en los sentimientos y deseos propios.
Llevaba tiempo sin ver a mi hermano, la relación se había tornado muy difícil.
Mi hermano nunca había mostrado empatía por nada ni por nadie.
Se casó, pero ahora separado a dejado a mi cuñada sola con los peques.
Yo quería ayudar, a pesar de todo.
Le obligué a ir a Psicoveritas, mediante chantaje, y aunque sabemos que esto es algo que no se va a “curar”, a mejorado bastante a nivel de empatía.
Y menos mal, porque la situación era insostenible.
Con el paso del tiempo K. ya no me miraba, rehuía la mirada, tenía muchas crisis en las que llegaba a pegarme o amenazarme, y luego se podía tirar horas y horas durmiendo en la cama.
Lo que más me preocupaba era que no me veía, que yo era una moneda de cambio, pero no me veía como su madre.
En Psicoveritas pudimos trabajar el vínculo y que poco a poco él fuera, aparte de trabajar la adopción, fomentar esa empatía.