La importancia del diálogo en la comunidad radica en que es el encuentro de dos maneras de ver la realidad en una misma verdad. Un diálogo no es una discusión en la que uno se impone a otro y uno gana a medida que otro pierde, sino que a diferencia de una discusión, todos ganan porque nuestra perspectiva crece. El uso de la polarización resulta para algunos actores políticos y sociales, pero el Dr. De Haro señala que es una práctica que genera desprecio hacia otros individuos o formas de pensar, lo cual atenta contra el diálogo. Para no caer en ello, sugiere que es importante reaprender a dialogar, pues al hacerlo nos ayudamos unos a otros a encontrar la verdad. El diálogo empieza siempre por lo compartido, no por lo que nos divide. La importancia educativa y humana del diálogo entre compañeros de estudios es a menudo minusvalorada, en el diálogo entre estudiantes no sólo se aclaran dudas antes del examen, sino que se forma comunidad, se dan a la vez la búsqueda de la verdad y el encuentro personal, germen de la amistad, de una manera particularmente auténtica, libre y enriquecedora. El diálogo disciplinario e interdisciplinario entre académicos es el corazón de toda universidad, sin diálogo no hay aproximación a la verdad, ésta es rica, multifacética, compleja, por lo que acercarse a ella es siempre una tarea cooperativa. La colaboración humana es siempre dialógica, trabajar juntos es mirar juntos en la misma dirección y esto se da en el diálogo, el diálogo auténtico, amable, respetuoso, orientado a la verdad y al bien y condición de posibilidad de la amistad, es una de las formas en que se encarna la trascendencia del trabajo humano.