En palabras del Dr. Carlos Llano Cifuentes, filósofo y empresario fundador de nuestra Panamericana, el Dr. De Haro explica que: El diálogo es el encuentro de dos maneras de ver la realidad en una misma verdad.
De igual modo indica que éste es un ejercicio que busca alcanzar colaborativamente, juntos, la verdad.
Un diálogo no es una discusión en la que uno se impone a otro y uno gana a medida que otro pierde,
pues señala que, en un diálogo, a diferencia de una discusión, todos ganan porque nuestra perspectiva crece.
Para no caer en ello, sugiere que es importante reaprender a dialogar, pues al hacerlo nos ayudamos unos a otros a encontrar la verdad.
La disposición a una escucha activa es imprescindible.
Para que haya diálogo uno tiene que sentirse libre,
hay que evitar el prejuicio contra el prejuicio.
Los prejuicios son puntos de partida y tienen que ser vistos como posibilitantes y no solo como limitantes de nuestro diálogo y nuestra búsqueda de la verdad.
El diálogo empieza siempre por lo compartido, no por lo que nos divide.
Es importante enseñar a los jóvenes a expresar sus ideas con firmeza, amabilidad y simpatía.
La importancia educativa y humana del diálogo entre compañeros de estudios es a menudo minusvalorada.
En el diálogo entre estudiantes no sólo se aclaran dudas antes del examen, sino que se forma comunidad, se dan a la vez la búsqueda de la verdad y el encuentro personal, germen de la amistad, de una manera particularmente auténtica, libre y enriquecedora.
El diálogo disciplinario e interdisciplinario entre académicos es el corazón de toda universidad.
Parafraseando a algún filósofo, yo diría que el académico que no quisiera dialogar con sus pares sería como un boxeador que se negara a subir al ring.
Creo que en la labor de la investigación es muy notorio que sin diálogo no hay aproximación a la verdad.
Ésta es rica, multifacética, compleja, por lo que acercarse a ella es siempre una tarea cooperativa.
Corregir y superar los errores es imposible sin ayuda de otros, la ayuda de la crítica, de la otra perspectiva, la experiencia de contraste de la alteridad.
La colaboración humana es siempre dialógica.
Trabajar juntos es mirar juntos en la misma dirección y esto se da en el diálogo.
El diálogo auténtico, amable, respetuoso, orientado a la verdad y al bien y condición de posibilidad de la amistad, es una de las formas en que se encarna la trascendencia del trabajo humano.