Un proceso de diálogo sirve para ordenar la conversación.
El diálogo es un espacio para que hablen directamente aquellos actores que tal vez no han tenido esa oportunidad.
El diálogo es un espacio para decirle al otro todo lo que uno tiene que decir, y también para hacer preguntas y para escuchar.
Un diálogo llega a buen puerto cuando las partes escuchan de cuál conflicto están hablando, qué les pasa, cómo ha ocurrido y cómo seguir para adelante.
No obstante, mientras están en el proceso, pueden encontrar algunas soluciones y encontrar las formas de cómo convertirlas en realidad.
En ese proceso de ordenar la conversación, definiendo los conflictos y sus consecuencias, las partes van dibujando un mapa común, sobre una realidad que hasta ese momento estaba dividida.
Mientras van avanzando, van cambiando las actitudes de quienes participan, y pueden llegar a su destino, un futuro compartido.
El diálogo ofrece un camino para crear esas confianzas y para identificar quiénes son los actores para lograr soluciones.
Un proceso de diálogo puede servir para ordenar la conversación y así encontrar tanto las dificultades, como las posibilidades.