Una de nuestras metas como padres debería ser fomentar la unión familiar. Promuevan el juego en familia. Si deseas una relación con tus hijos una vez que crezcan y dejen el hogar, entonces debes crear esos lazos y recuerdos ahora. Una excelente manera de vincularte con tus hijos es divirtiéndote con ellos. Conoce lo que les encante hacer y compártanlo. De estos momentos se generarán lazos que durarán toda la vida. Cultiven tradiciones o rituales familiares. Ya sabes: desayunos deliciosos en familia los sábados por la mañana o una noche de cine los viernes. Los rituales periódicos de hijos con padres, desde los abrazos cotidianos de buenos días hasta los viajes anuales, les obsequiarán recuerdos que reforzarán los vínculos familiares, y mantendrán unida a la familia, ahora y después. Estimula la amistad entre tus hijos. Claro, podría existir un flujo y reflujo de quién juega con quién y quién se está llevando mejor en cierto momento, pero la amistad genuina que entonces los hijos tienen el uno por el otro brinda. Sé el mejor amigo de tus hijos. Los padres somos sus mejores amigos. No siempre esto llega a ocurrir, a menos que trabajemos en ello. Ser amigos de nuestros hijos implica honrar sus propias elecciones y alentarlas, no dictaminarlas. La amistad comienza por el respeto. Tener tiempo juntos como familia es importante. Pero, para disfrutar realmente este tiempo, es importante que se tomen descansos de vez en cuando. Las familias con vínculos fuertes entre sus miembros no sólo tendrán la oportunidad de vivir una vida más plena y satisfactoria, sino que, a la larga, las relaciones entre hermanos y de padres con hijos serán más duraderas y sólidas.