Para tener un apego seguro con tu hijo y que sepa que estás disponible no necesitas estar físicamente conectado a tu hijo cada minuto del día y la noche. Entender sus señales y forma de comunicarse es clave, aunque bien es cierto que cada bebé tiene su propia forma de expresarse, muchas de las señales que utiliza son universales. Conforme aprendes a identificar y responder a sus señales, él empezará a sentirse seguro de que sus necesidades básicas son atendidas y su entorno es seguro. Esto resulta fundamental para que cree un apego saludable, ayudándole a desarrollar su propia capacidad de adaptación y autoconsuelo. Acarícialo, abrázalo, ríete y juega con él, ya que el cerebro y el cuerpo de un bebé son todavía inmaduros, un recién nacido no tiene la capacidad de ser independiente y necesita tus caricias y apoyo. Cuida de tu propio bienestar físico y emocional, no descuides tu salud, ya que es igual de importante que la de tu pequeño. Aunque ninguna madre o padre logra crear un vínculo en toda ocasión, cada vez que interactúas con tu bebé tienes una nueva oportunidad de fomentar el apego. El objetivo es establecer un patrón constante.