Es muy importante predicar con el ejemplo, hacer un recuento de cómo nosotros reaccionamos en la vida en los momentos que tenemos que esperar, o cuando algo no nos sale como queremos, y tratar de modificar nuestra reacción a como quisiéramos que ellos, nuestros hijos, reaccionaran ante una situación frustrante.
La paciencia es tener tolerancia hacia las frustraciones, es decir, no tener el pleasure inmediato, así que ayúdales a tus hijos a tener una buena relación con el placer.
Para eso hay tres puntos que son importantes: practica el negar, otras veces practica el dosificar y otras el postergar.
Cuando veamos un comportamiento de nuestro hijo que no nos gusta en primer lugar debemos: Conectar con el pequeño y recordar la edad que tiene.
Tengo que observar cuál está siendo la emoción por la cual esta reaccionando así.
Si por ejemplo, es frustración o enojo es necesario validárselo con palabras y acciones y a continuación, invalidar la acción.
Dar opciones de lo que sí puede hacer cuando está enojado.
Siempre tener en la mente ‘no me lo voy a tomar como personal’, porque de verdad no es personal.
Ponernos en su lugar de nouveau, y recordar que: Cerebralmente no tiene las mismas habilidades que nosotros y estamos ahí para ayudarlos a regularse y a aprender de lo que está haciendo.
Para que los padres no estallen, pueden usar una técnica de relajación que les funcione e incluso hacerla evidente frente a los niños, diciendo en voz alta: ‘¡Uf! Ya me estoy enojando, necesito respirar’ o dar un paseo, o apretar mis puños o cualquier otra herramienta que tengan para tranquilizarse.
Tu también necesitas renovar energía.
Una de las técnicas de relajación que me gusta mucho es la del Grounding. Piensa en 3,2,1: 3 cosas que veas en ese momento, 2 cosas que puedas sentir en ese momento, 1 cosa que puedas oler. Eso rápidamente te saca del enganche para que posteriormente puedas reaccionar con mayor consciencia.