Puedes organizar espacios que sean exclusivos para desahogarse, así, si siente que hay algo que quiere contar, puede aprovechar ese momento y sentirse con libertad de hablar del tema sin ser juzgado.
Además, esto también te ayudará si eres quien está acompañando a esa persona, pues sabrás que si te sientes abrumado por el tema, puedes concentrar tu energía para ese momento en específico también.
Por ejemplo, pueden acordar una caminata de media hora dos veces a la semana en la que se hable del tema e intentar que fuera de estos espacios, no sea tan dominante.
Puedes organizar con la persona que se está divorciando que en los momentos en que tenga que hacer algo difícil, que le genere tristeza o enojo, tengan listo un plan.
De preferencia, organicen con antelación estos encuentros para que ambos estén disponibles y puedan divertirse de forma organizada.
Por ejemplo, si saben que el miércoles deberán enfrentar un reto de este proceso, entonces reserven una cena en un lugar que les guste por la noche o cocinen un nuevo platillo en casa de alguno de los dos.
Pregúntale a tu amigo que está pasando por un divorcio qué le gustaba hacer con su pareja y, siempre y cuando sea algo que él también quiera revivir, pueden hacerlo juntos.
Por ejemplo, si le encantaba la rutina de ir al cine los domingos, ahora pueden hacerlo juntos.
Inclúyelo con tu familia.
Presentar a nuestras familias con los seres que queremos no es exclusivo de parejas y el integrar a alguien que se está separando en un nuevo círculo familiar puede ser de mucha ayuda para darle una sensación de pertenencia que quizá se estaba perdiendo.
No se recomienda hablar mal de la ex de tu amigo si se están separando, ya que esto puede aumentar la sensación de culpa en él.
En ese sentido, es mejor ayudarle con los pasos que debe seguir, por ejemplo, ofrece ayudarle a anunciar la separación a quien sea necesario o a dar seguimiento a procesos legales, etc.
Es mejor acompañar y ayudar que llenar de energía negativa el ambiente.
Haz que tu amigo se reencuentre con sí mismo.
Después de una separación, una de las mejores herramientas que podemos aplicar es el reencontrarnos con nosotros mismos, lo que nos gusta y hace felices, para recordar que, aunque estemos tristes, todavía somos personas con la capacidad de disfrutar y pasarla bien.
Pregúntale a tu amigo qué le gusta hacer cuando está a solas e invítalo a que lo retome, por ejemplo, a que regrese a esas clases de cerámica que le gustaban o que retome sus entrenamientos en el gimnasio.
Lo importante es que recuerde su valor como persona, más allá de los vínculos que ha creado en su vida.