La vitamina D ayuda a mantener la salud ósea, tanto para la madre como para el bebé si está en periodo de lactancia.
Además, está relacionada con la regulación del estado de ánimo, lo que hace que pueda ayudar a mitigar los síntomas de la depresión postparto.
Durante el postparto, la vitamina B12 es esencial para combatir la fatiga y fortalecer el sistema nervioso.
También contribuye al desarrollo neurológico del bebé.
La vitamina C es conocida por su capacidad antioxidante, que protege las células del daño.
Además, favorece la cicatrización de tejidos, algo especialmente importante tras un parto vaginal o cesárea.
La vitamina A juega un papel fundamental en la regeneración celular, ayudando a recuperar la piel y los tejidos tras el parto.
Asimismo, apoya la salud visual de la madre y del bebé.
Aunque el ácido fólico suele asociarse al embarazo, también es vital en el postparto, ya que promueve la producción de nuevas células y ayuda al cuerpo a recuperarse tras el esfuerzo del parto.
La vitamina E, con su potente efecto antioxidante, ayuda a proteger las células y a mejorar la elasticidad de la piel.