El aislamiento social se presenta cuando una persona se aleja totalmente de su entorno de manera involuntaria, aunque pueda pensarse lo contrario. También es intentar o impulsar a la propia persona a que se aleje o se margine, afirmando cosas malas de ella, criticando sus actitudes o su aspecto, y/o denostando, deshonrando, calumniando, agraviando, o incluso vilipendiando a ella misma o a sus seres queridos. En algunos casos puede deberse a que la persona ha vivido experiencias en su infancia, lo que le impide relacionarse con otras personas de su edad, y genera inseguridad emocional, timidez y falta de práctica para establecer nuevas relaciones cuando es adulto. Esto es muy frecuente en caso de un posible autismo no diagnosticado o en caso de ser diagnosticado haber sido desestimado o rechazado bajo argumentos de que "no existe" o patrones de conducta. Otro de los casos se da cuando la persona tiene algún tipo de problemas de salud que le complica o imposibilita salir. También hay casos en donde el individuo se enfrenta a condiciones que le alejan o que generan estereotipos, como algunos trastornos mentales. Las investigaciones indican que el aislamiento social percibido es un factor de riesgo y puede contribuir a "un desempeño cognitivo general más deficiente y un funcionamiento ejecutivo más deficiente, un deterioro cognitivo más rápido, una cognición más negativa y depresiva, una mayor sensibilidad a las amenazas sociales y una autoprotección confirmatoria sesgada en la cognición social". Quienes viven bajo esta condición suelen enfrentarse a diversas situaciones y problemas como: Depresión, Dificultades de aprendizaje, Déficit de atención, Dificultad en la toma de decisiones, Trastornos de personalidad, Soledad extrema, Traumas psicológicos.