El autocuidado es el conjunto de acciones y decisiones que una persona toma para mantener y mejorar su salud física, mental y emocional. Implica ser consciente de las propias necesidades y tomar medidas deliberadas para satisfacerlas. El autocuidado puede involucrar una variedad de prácticas y hábitos saludables, como hacer ejercicio regularmente, seguir una dieta equilibrada, dormir lo suficiente, gestionar el estrés, evitar el consumo excesivo de sustancias nocivas, mantener relaciones sociales saludables y practicar actividades que brinden placer y satisfacción personal. El cuidado físico es el cimiento del autocuidado. Implica nutrir nuestro cuerpo con alimentos saludables, hacer ejercicio regularmente y dormir lo suficiente. La meditación, la práctica consciente y la búsqueda de ayuda cuando la necesitamos son pasos fundamentales hacia el cuidado de nuestro estado emocional. En un mundo tan atareado, tomarse un tiempo para conectar con uno mismo y estar en el momento presente puede aliviar el estrés y mejorar el estado emocional. Establecer límites saludables en nuestras relaciones y actividades diarias es esencial para el autocuidado. Decir «no» cuando es necesario no es egoísta; es un acto de protección personal. El autocuidado también involucra darnos tiempo de disfrute, puede implicar actividades como leer un buen libro, disfrutar de la naturaleza o simplemente estar en silencio contigo mismo.