Presta atención a tus necesidades y satisfacelas.
Ignoras tus necesidades o dejas de lado tus sueños, no lo hagas.
En lugar de restarles importancia, comienza a prestar atención a lo que quieres y necesitas en cada momento.
Consulta contigo misma y pregúntate ¿Cómo me siento? o ¿Qué necesito? o ¿Qué es lo que realmente quiero?.
Responde las preguntas y después ámate lo suficiente como para dártelo.
Tu respiración puede ayudarte a estar más consciente de ti misma.
Puedes hacer esto en cualquier lugar y en cualquier momento.
Simplemente lleva tu conciencia a tu respiración y síguela con atención.
Siente como se mueve hacia tu nariz y sigue tu inhalación, hasta llegar a tu vientre.
Y luego síguela todo el camino hacia arriba y hacia afuera.
Tómate 5 minutos para practicar esto tan seguido como puedas.
Incluso si lo único que tienes libre son 5 minutos, tómate un tiempo por las mañanas para sentarte y visualizar cómo te gustaría que fuera tu día.
Establece algunas intenciones clave sobre cómo quieres sentirte, cómo quieres cuidarte o qué quieres lograr.
Incluso esta pequeña práctica te ayudará a que tu día se desarrolle de manera más consciente y deliberada.
Apóyate con pensamientos amorosos, ¿Te derrotas y te criticas con tus pensamientos?
¿Qué pasaría si, en cambio, te empoderaras y te apoyaras a ti misma?
¿Qué pasaría si te respaldas, te elevas y eliges amarte profundamente?
Pregúntate: ¿Qué puedo pensar ahora mismo que me haría sentir apoyado y empoderado?
Ya que encuentres la respuesta, empieza a practicarlo.
Tómate un tiempo para tus "pequeños gustos", ¿Qué te hace sonreír, alegra tu corazón y te llena de alegría?
Escribe una lista de todas las pequeñas cosas, prácticas y actividades que te encantan y que te hacen sonreír.
Trata de tomarte un poco de tu tiempo diario para hacer alguna de estas cosas que te llenan de felicidad.
Mira profundamente a tus propios ojos, elige un ojo para enfocar y mantén la mirada durante al menos 5 minutos, o incluso más.
Debes estar completamente presente contigo misma, siente una sensación de amor por ti misma y permítete sumergirte en una conexión más profunda contigo misma.
Sumérgete en la naturaleza, y no solo estar en la naturaleza, sino sentirla plenamente.
Quítate los zapatos y pon los dedos de los pies en el pasto.
Corre bajo la lluvia.
Usa todos tus sentidos para tocar las plantas y árboles que te rodean.
Piérdete por completo en una puesta de sol.
Hazlo todo en silencio y presta atención a cómo te sientes.
Sumérgete en la experiencia completa de lo que te rodea y respira todo.
Escucha con amor tu malestar, conectar contigo misma no se trata solo de escuchar tus deseos, sino también de escuchar tus malestares.
Tus emociones incómodas tienen mensajes para ti, escúchalos.
Encuentra el coraje para sumergirte en sentimientos incómodos y enfrenta tus miedos.
Cuando surja el dolor, siéntelo.
Deja fluir las lágrimas y utiliza tu respiración para ayudar a moverte a través de lo que surja.
Tenemos el poder de transformar la forma en que nos tratamos a nosotros mismos.
Tenemos el poder de elegir palabras amables y de hablarnos con amor y compasión.
Habla contigo misma cómo hablarías con tu mejor amiga, o con el amor de tu vida, con tu hijo o con uno de tus padres, o incluso con tu perro y mira lo que sucede.
Solo observa cómo te hace sentir cuando eres amable contigo misma.
Si te gusta cómo se siente, considera la posibilidad de seguir adelante e incorporar esta práctica a tu vida hasta que se convierta en algo habitual.