Taparnos los ojos con una venda para esconder nuestros estados negativos, solo contribuirá a aumentar más nuestra vulnerabilidad. Afrontar los problemas, por muy duro que parezca, nos irán fortaleciendo y, de esta forma, nuestra vulnerabilidad irá desapareciendo.
Obviamente, tienes que modificar la autovaloración que haces sobre ti mismo, tus capacidades y tus cualidades emocionales.
Para reducir tu vulnerabilidad emocional y aumentar tu autoestima tienes que mantener una actitud positiva y amarte incondicionalmente, independientemente de las circunstancias.
Una buena forma de empezar es a través de técnicas introspectivas como el mindfulness.
Esta técnica no sólo sirve para relajarnos o para mejorar nuestra atención, sino para observar los pensamientos que discurren por nuestra mente.
Al observar nuestros pensamientos sin juzgarlos, podemos llegar a saber cuáles son los responsables de nuestra vulnerabilidad.
Sobre todo, procura preferir en vez de exigir.
Aceptar tus limitaciones es imprescindible para desarrollar tu potencial y dejar atrás la vulnerabilidad emocional.
Y también debes mantener una actitud de preferencia respecto al otro, es decir, renuncia a cambiar a los demás, acéptalos incondicionalmente.
Además de ello, piensa en primer lugar en ti mismo y sé tolerante, contigo y con los demás.
Errar es humano.
Y no dejes de ser flexible y no rígido en tus quehaceres.
Otro consejo: sé responsable de lo que piensas, sientes y haces pero no culpable, pues hacerlo así solo te resta posibilidad de cambiarlo.
Es indispensable ser conscientes de la relación entre nuestros pensamientos, emociones y acciones para conseguir desarrollar la tan ansiada inteligencia emocional.