Reconoce tus emociones: Para ser emocionalmente vulnerable, primero debes ser consciente de tus propios sentimientos y emociones.
Tómate el tiempo para explorar y reconocer lo que estás sintiendo, sin juzgar tus emociones como «buenas» o «malas».
Encuentra personas de confianza: Busca personas en tu vida que sean comprensivas y solidarias, y con quienes te sientas cómodo compartiendo tus sentimientos y pensamientos.
Estas personas pueden ser amigos cercanos, familiares o un terapeuta.
Comunica tus sentimientos de manera efectiva: Al compartir tus emociones con los demás, trata de ser claro y específico sobre lo que estás sintiendo.
Usa «yo» en lugar de «tú» cuando hables sobre tus emociones, y trata de evitar culpar o atacar a los demás.
Sé consciente de tus límites: Si bien la vulnerabilidad emocional puede ser poderosa, también es importante establecer límites y proteger tu propia salud emocional.
Si sientes que una situación es demasiado abrumadora o no te sientes cómodo compartiendo ciertas emociones, está bien decir «no» o pedir un tiempo para procesar tus sentimientos.
Practica la autocompasión: Ser vulnerable también puede ser un acto de autocuidarse.
Trata de ser amable contigo mismo cuando te sientas vulnerable, reconociendo que tus emociones son válidas y que mereces apoyo y comprensión.
Busca ayuda profesional: Si estás luchando con emociones difíciles o te resulta difícil ser vulnerable, busca ayuda de un profesional de la salud mental.
Un terapeuta puede ayudarte a explorar tus emociones y aprender herramientas efectivas para manejar la vulnerabilidad emocional de manera saludable.
Ser capaces de exteriorizar sentimientos de tristeza, frustración y rabia denotan una inteligencia emocional alta.
Las personas que ocultan estas emociones tienen la creencia errónea de que no se debe mostrar la cara íntima de nuestras sombras, amparados por la idea limitante de una vida perfecta.
Esto es una manera de estar desconectados de ellos mismos y vivir más para la opinión de los demás.
Hemos de estar entrenados en la técnica de saber dar y recibir feed back como herramienta que nos entrena a escuchar las vulnerabilidades de los demás sin emitir ningún juicio y saber expresar los nuestros sin miedo a que nos escuchen con prejuicios.
Hay personas que, a pesar de todo, siguen en la inmadurez de no tener escucha activa, sino pasiva, y no son interlocutores fiables ya que, tras escuchar nuestras sombras, son capaces de difamarnos, y nuestra identidad pública puede estar en peligro.
En resumen, el desarrollo emocional una vez más es un gran síntoma de inteligencia, ya que saber expresar las vulnerabilidades a veces se puede convertir en nuestra principal fortaleza.
Ser vulnerable no es ser débil.
A veces consideramos que hay dos tipos de sentimientos: los mal entendidos como buenos, y los mal llamados malos.
Los sentimientos no tienen carga moral, tan solo son los dos extremos de un continuo, que es el mundo de las emociones.
Por ello, hemos de saber que todos son lícitos.