Un ejercicio fundamental de relajación que puedes enseñar a tu niño es la respiración profunda.
En este ejercicio, se le instruye a respirar lentamente por la nariz y, a continuación, a exhalar por la boca, mientras se le anima a enfocarse plenamente en el proceso.
Es importante repetir este ejercicio al menos 10 veces para lograr resultados óptimos.
La elección del ejercicio de relajación adecuado también depende de la edad de tu niño o niña.
Si estás tratando con bebés o niños de hasta 3 años, el masaje Shantala suele ser una opción efectiva.
Esta técnica ancestral de la India implica movimientos y caricias suaves en la piel del bebé, lo que fortalece el vínculo entre el cuidador y el niño, alivia el estrés, mejora la circulación y promueve un estado de relajación.
El yoga es una actividad que podemos compartir con nuestros hijos.
Les brinda la oportunidad de aprender a controlar su respiración y, además, existen posturas de yoga sencillas que los niños pueden realizar, como «el perro hacia abajo» o el «gato-vaca».
Para llevar a cabo esta técnica, es importante motivar a tu hijo a realizar respiraciones profundas.
Puedes sugerirle que imagine que su abdomen es como un globo, inhalando durante 3 segundos, sosteniendo la respiración brevemente y luego exhalando suavemente por la boca.
Anima a tu hijo a repetir este proceso, visualizando el globo inflándose y desinflándose en su abdomen para fomentar la relajación.
Al practicar este ejercicio de relajación, el acto de colorear los estimula a concentrarse, ganar control sobre su cuerpo y cultivar la paciencia, lo que, a su vez, contribuye a la reducción del estrés en los niños.
Desde la etapa de bebés, la música a menudo se convierte en una valiosa aliada para calmar a los niños.
Por tanto, es recomendable identificar qué canción tiene el efecto calmante deseado en tu hijo y cantársela cuando se sienta abrumado.
A medida que crezca, es posible que incluso desee unirse a ti en el canto.
Bailar al ritmo de la música también contribuye a que los niños se relajen.
Además, esta actividad proporciona una oportunidad para fortalecer el vínculo padre-hijo si decides participar junto a ellos.
Abrazar un peluche puede brindar a los niños una sensación de consuelo y tranquilidad, especialmente en momentos de estrés, ansiedad o cuando necesitan apoyo emocional.
Escuchar grabaciones de sonidos naturales, como el canto de los pájaros o el suave susurro del viento, es una forma efectiva de crear un ambiente relajante.
Ahora que estás familiarizado con estos ejercicios de relajación para niños, anímalos a practicarlos y brindarles la oportunidad de desarrollar un mayor control sobre sus emociones.