La vulnerabilidad en salud mental se refiere a las situaciones de exclusión social y contexto de vulnerabilidad que imposibilitan por completo el acceso a los recursos de salud mental.
Entre los factores de riesgos más presentes para la salud mental se encuentran las agresiones y distintas formas de violencias de género, así como situaciones cronificadas de sinhogarismo y de prostitución, y el abuso del consumo de sustancias como estrategia de afrontamiento.
Se detectan barreras estructurales como la dificultad de conseguir una derivación a salud mental y la demora de las citas.
Además, a un nivel más subjetivo, se identifican barreras más vinculadas a la aceptabilidad: No prestar atención al contexto de exclusión, no ofrecer servicios específicos, como interpretación lingüística o no tener en cuenta el contexto cultural.
Un alto porcentaje de la muestra ha estado expuesto a situaciones potencialmente traumáticas.
Las personas desarrollan estrategias de resiliencia que les permiten un funcionamiento normal en la mayoría de los casos.
La creación de vínculos seguros, confidencialidad y comprensión son clave para abordar la salud mental en contextos de vulnerabilidad.
La atención individualizada y la facilitación de la generación de espacios informales y grupales también son fundamentales.
Contar con mediadores/as interculturales y no juzgar son aspectos importantes para una intervención efectiva en salud mental en contextos de vulnerabilidad.
La formación en competencias culturales es esencial para abordar la salud mental en contextos de vulnerabilidad.