Las oscilaciones entre diferentes estados emocionales se producen rápidamente y pueden ocurrir varias veces al día. Por ejemplo, en un momento puedes sentirte feliz, y en muy poco tiempo puedes sentir desesperación y vacío. Puede ser muy difícil predecir estos cambios. Cuando se tiene TPEI, suele ser difícil hacer frente a los sentimientos de abandono, ansiedad o ira. Es frecuente autolesionarse de diversas formas, ya sea física o psicológicamente. A veces puedes tener un nivel decente de confianza en ti mismo, pero al momento siguiente caes en un profundo odio hacia ti mismo. Muchas personas con TPEI también experimentan inseguridad sobre su autoimagen y tienen problemas de identidad. Puede resultarte difícil confiar y sentirte seguro en las relaciones cercanas. Las personas con TPEI a menudo tienden a oscilar entre admirar y luego despreciar a sus allegados.
Según el sistema de diagnóstico DSM-5, debes presentar al menos cinco de los siguientes síntomas: Evitar las separaciones. Realizas grandes esfuerzos para evitar que te abandonen, tanto si la amenaza es real como imaginaria. Relaciones inestables e intensas. Tienes un patrón de relaciones profundamente variable en el que en un momento dado puedes idealizar a alguien y luego, de repente, devaluar a esa misma persona. Trastorno de la identidad. Tienes una incertidumbre persistente sobre tu autoimagen o identidad, y tu autoimagen cambia con frecuencia. Impulsividad. Actúas impulsivamente de formas que pueden ser perjudiciales para ti mismo en al menos dos áreas diferentes. Comportamiento suicida. Has expresado o demostrado el deseo de quitarte la vida, te has autolesionado deliberadamente o has intentado suicidarte. Desequilibrio emocional. Tienes una notable tendencia a cambiar de humor. Por ejemplo, puedes sentir ansiedad, irritabilidad o tristeza intensa que suele durar unas horas, y rara vez más de unos días. Sensación crónica de vacío. A menudo te sientes vacío y sin propósito. Problemas con la ira. Tienes dificultades para controlar tu ira. Puede manifestarse a través de rabietas frecuentes o irritación prolongada. Síntomas paranoides o disociativos. Tienes pensamientos paranoides transitorios relacionados con el estrés o síntomas disociativos graves, como la sensación de estar separado de ti mismo.