Los límites en la relación son cruciales, porque nos ayudan a establecer actitudes saludables para tener una relación de pareja satisfactoria. También son una serie de pautas que marcarán la interacción que tengas con la otra parte.
Los límites físicos o sexuales son aquellos asociados con el espacio personal o el contacto físico.
Dentro de esta categoría estarían los límites sexuales, es decir, hasta dónde estamos dispuestos a llegar cuando mantenemos relaciones sexuales.
Límites emocionales o sentimentales: aquí entran aquellos límites relacionados con la escucha y el respeto de las emociones.
Además de estos, también están los de tiempo o los de comunicación.
Las personas que ponen límites suelen ser personas que tienen claro qué es lo que quieren, tienen una buena autoestima, tienen relaciones más sanas y, por todo ello, tienen menos ansiedad, menos sentimientos de tristeza, son más seguras.
En ocasiones no sabemos cómo poner límites sanos en una relación.
Es muy importante que, antes de poner límites, te analices y reflexiones sobre cuáles son tus propios límites.
No podemos pedirle a alguien que los respete si antes no nos hemos parado a pensar cuáles son.
Tienes que conocer hasta dónde quieres llegar y hasta dónde vas a dejar a la otra persona que llegue.
Esto te llevará a un proceso de autoconocimiento.
Una vez que tengas claro los límites, es imprescindible que se los comuniques a la otra parte de manera clara y respetuosa.
Para conseguir una comunicación efectiva, puedes usar la asertividad.
Después de comunicarlos es muy importante que seas consciente a la hora de aplicar los límites.
En otras palabras, si ves que la otra parte sobrepasa los límites, tienes que hacérselo saber.
Igualmente, es fundamental que siempre te preocupes de que respete tus límites.
Cuando los límites se respetan unas veces y otras no, también se da lugar a una relación tóxica o poco saludable.
De la misma forma que ponemos límites a los demás, también es relevante que escuchemos los límites de la otra parte y que hagamos todo lo que está en nuestra mano por respetarlos.
Todos los pasos anteriores, te ayudarán a construir una relación basada en la empatía y en el respeto mutuo.
Tan importante es saber poner los límites como saber respetar los de los otros.
El proceso adecuado para respetar los límites de los demás, debería ser similar al siguiente: Escuchar y respetar los límites que el otro ha establecido.
Es fundamental que sepamos escuchar de manera activa y respetar los límites que la otra persona ha puesto.
Evitar la manipulación o presión para que el otro cambie sus límites.
No solo hay que escuchar y respetar, sino que también tenemos que evitar manipular a la otra persona.
Muchas veces, cuando algo no nos gusta, tendemos a ejercer presión sobre la otra persona con la finalidad de que cambie de parecer.
No obstante, esto no sería lo correcto y sería una práctica bastante agresiva.
Recordemos que el estilo comunicacional adecuado para tener relaciones sociales, incluidas las de pareja, es el asertivo.
En el caso de que algo no nos guste, podemos iniciar un proceso de negociación.
Ser comprensivo y respetuoso con los sentimientos del otro.
Además, tenemos que mostrar empatía, siendo respetuosos y comprensivos no solo con los límites, sino también con los sentimientos de nuestra pareja.
En una relación, además de amor, hacen falta muchas otras cosas como los límites.
Estos nos ayudan a construir relaciones saludables, empáticas, asertivas y de respeto mutuo.
Por ello, desde Noelia Pérez Psicóloga, te animamos a que empieces a establecerlos y, si tienes dificultades para ponerlos o respetarlos, te aconsejamos que busques ayuda profesional.